10 Oct

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>Almuerzo en la casa Cáceres

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La mesa dispuesta

Como ya mencioné en otro post la vida de un gourmet trucho no está definida por el parámetro convencional del «aquí me gusta, aquí me quedo», sino es una búsqueda constante de nuevos aromas, sabores y sensaciones.  Y esa búsqueda no solo se dá en restaurantes, sino tambien en casas donde se cultiva el buen comer y el buen servir.
El sábado fue el cumpleaños de un gran amigo, cuya familia la considero como la mía porque todos son de gran corazón y siempre tienen una sonrisa fácil para todo.  Y es una regla general que he aprendido con el paso de los años que aquellos que tienen un gran corazón y una sonrisa fácil, son también excelentes cocineros.
Es algo que aún no llego a descifrar, cuál es el argumento científico para una sentencia tan clara y contundente: una buena cocina unida a un gran cariño hacen platos espectaculares.  Y eso fué lo que tuve el sábado, platos espectaculares (nótese el plural).  Así que sin más los dejo con unos excelentes frejoles con seco de cordero, arroz y yuca sancochada.  Todo acompañado de un buen vino blanco
y finalizado con una muy rica torta de chocolate y lúcuma.

El plato servido

Y la torta

Servido, pero no convido 🙂

07 Oct

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>Almorzando en el chifa Miraflores

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Menú «U»

Me quedé hasta tarde absorto con las labores de la oficina y se para cuando me dí cuenta se me había pasado la hora del almuerzo.  Y como tenía que regresar rápido a mis labores la decisión estaba entre comer chatarra o chifa, decidí chifa.
Uno de mis chifas favoritos es el chifa Miraflores, que es uno de los más antiguos de los que conozco. Lo van a notar con solo ver a alguno de los mozos, la decoración  de decadas pasadas y el olor en el ambiente, de cocina que nunca se apaga.  Como fuí tarde, tuve que sufrir para encontrar mesa, la cual al final tuvo que ser compartida ya que era una mesa inmensa;  por suerte mis ocasionales compañeros de almuerzo fueron personas muy agradables y también buenos gourmets.
Es gracioso como es la ósmosis, ya que algunos de los mozos del lugar hablan el español mascado, como los dueños, dos señores ya de edad de nacionalidad china que los debo haberles escuchado hablar en español fácil un par de veces.  Estos chinos son grandielocuentes, así que cuando creas que se están peleando solo andan diciendo «buenas tardes, te gustó la comida?» aunque lo sientas como si Jet Li te hubiese agarrado a patadas.

Sopa Wantan

Hoy una de las chicas que atiende me sugirió que pidiera el nuevo menú y como encima le habían puesto como «menú U» no me quedo otra que pedirlo, no podía ser mejor. Todos los menúes pueden venir con sopa wantán, o sopa de pollo o sopa fuchifú y varían los precios desde S/. 9.50 hasta S/. 26.50; siendo el precio de este nuevo menú de S/.13.00.
El menú consistía en Fan Si (que es el fideo finito de arroz) con chancho y arroz chaufa,  además escogí la sopa wantan de entrada,  como extra solicité media porción de nabo encurtido (S/. 6.00), y de beber una rica gaseosa clara de sabor nacional.  La sopa wantan viene en un pequeño tazón con wantanes, pollo en trozos y col; pero haciendo la salvedad que el chifa Miraflores tiene la virtud de ser uno de esos pocos chifas que sus wantanes tienen un relleno que vale la pena, y doble mérito porque es la sopa del menú (así que imaginense si pides la de la carta).  El pollito en trozos se nota que ha pasado por un largo tiempo de cocción por el poco sabor que le queda, pero no es desagradable.  Otra cosa que me gusta es que la sopa siempre la traen caliente  y rápido.

El relleno del wantan

Para cuando trajeron el plato de fondo estábamos en una conversación muy amena con mis compañeros de mesa sobre los diferentes platos de la carta y sus bondades que serán temas de otros posts.  Algo interesante es que vino el arroz separado del fan si con chancho lo que permite a aquellos de paladar sensible disfrutar de ambos platos sin la obligada mezcla  que suelen imponer ciertos chifas por la cuestión de ahorro de utensilios.
Como pueden ver en la foto los trozos de chancho que vienen con el fansi son grandes así que tranquilamente se puede compartir el plato si van en condición de pareja light.  Y el arroz chaufa es el de los de antes, ese que no es un solo de arroz y sillau, sino que tiene varios sabores, con trozos de chancho y pollo que dan sabor junto a la tortilla y la cebolla china sin olvidar la omnipresente canela china.
El fan si debe ser uno de mis fideos favoritos por tener esa capacidad de independencia de los demás sabores sin desentonar, es decir es un fideo con personalidad pero que piensa en el equipo.  Y el de hoy estuvo muy bueno, ya que normalmente cuando lo cocinan mucho uno tiene la sensación de estar comiendo una masa informe de arroz, mientras que los de hoy eran visibles, ricos y jugosos.

Junto al plato llegó mi pedido extra: el nabo encurtido; que aquí le ponen el ají verde para darle un toque de picor.  La mezcla de los tres sabores, arroz chaufa, fan si con chancho y nabo encurtido,fue muy buena, así que se las recomiendo.
Pruébenla y me cuentan 🙂

 
Nabo Encurtido

07 Oct

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>Desayuno en Morgana

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El desayuno

Desperté  y no tenía ganas de levantarme de mi cama. Quería quedarme ahí a tratar de ordenar las ideas que me revoloteaban para un artículo que ando escribiendo; pero el teléfono sonó y al contestar me dijeron que había una emergencia en la oficina y no me quedó otra cosa que venir.  Adiós sueño de opio de pasarme el día pensando como terminar mi artículo.
Llegué, solucioné el problema que había, di un par de vueltas en la oficina y me dí cuenta que no había desayunado que seguía con la mismas ganas de no hacer nada y que lo único que quería era estar en mi casa.  Como lo único solucionable era el desayuno opté por ir a un lugar que me queda cerca y que en cierta manera me hace sentir un poquito en casa, en otras palabras me fuí a Morgana café (Belisario Suárez Nª 205).

El café con leche

En el poco tiempo que lo frecuento me ha gustado mucho;  pequeño, acogedor, buen trato y excelentes postres!!!.  Y lo que es mejor es que tienen estas maquinitas de espresso donde hacen el café, la leche o el chocolate caliente que para mí son lo máximo.  Como andaba con las pilas bajas me pedí algo para levantar el espíritu: café con leche y mousse de fresa; el costo por la generosa taza de café con leche S/.7.00, el costo del mousse de fresa S/. 6.50.
Algo que tengo que resaltar es que su lema es que todo es natural, es decir sin aditivos ni preservantes, algo que hace el plus y mucho más  en estos tiempos en los que todos buscan el camino fácil.  Y creo que por eso me identifico con este sitio, busca la belleza de un trabajo bien hecho pero a la antigua, buscando eso que los medios de comunicación nos han quitado: el gusto por la realidad.

El mousse de fresa

El hecho de sentir la fresa, sus pepas, la pulpa, que el azúcar que se haya usado es la justa para que notes esa armonía natural, no para opacarla,  me hacen sentir que aún no todo está perdido; la delicadeza con la que ha sido trabajada la crema chantilly con la cereza me indica la sensibilidad necesaria para entender que la estética es importante mas no lo es todo.  Dicho en fácil: bueno, bonito y barato.
El café con leche no se queda atrás, y no solamente porque es una taza como las que me gustan, grandes fuertes y resistentes; sino también porque la leche al ponerla con la máquina de espresso le da ese toque de nostalgia, de detener el tiempo y transportarte de improviso, de sentirte Bogart (creo que muchos googlearán en este punto) mirando con pesadez a través de la ventana, con el sombrero de medio lado y el cigarro consumiéndose entre los dedos, el traje trasnochado y las luces de la ciudad del pecado que iluminan a las oscuras almas de la noche…. y en ese instante sentir  que una sonrisa asoma en tus labios.  Abres los ojos, y el tiempo detenido vuelve a la normalidad, escuchas los carros, la gente, el barullo, y sabes que aunque no quieras debes regresar….
Y bueno regresar al día, la calle, los gritos, la bulla ,etc.   Para cuando terminó todo no quedó nada más que despedirme y regresar a la oficina no sin antes volver a sonreír esperando que hoy llueva y haga frío solo para regresar por una taza de chocolate caliente, que a mi gusto es lo que mejor hacen, y sentirme Bogart otra vez.

El local

Archivado en: Miraflores

06 Oct

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>Almorzando en Shehadi

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El local

A veces cuando comento con los amigos que la vida del gourmet trucho es sacrificada, no me creen, se burlan y hasta ironizan al respecto.  Pero el hecho de arriesgarse, a buscar sitios nuevos y sazones distintas, expone a uno  a sufrir ciertas desazones (aunque hasta ahora pocas debo confesar).
Lamentablemente este almuerzo entra en esa categoría, así que no mequeda otra que empezar por lo malo. Siempre pasaba por el Shehadi (Diagonal Nº220) y veia su cartél de menu a 12.90 y me daba curiosidad; así que hoy decidí entrar y probar su cocina.  Debo decir que el local es muy bonito y desde afuera parece mucho más chico de lo que realmente es.
Me senté en una de las mesas que está en las afueras para aprovechar el bonito sol que salió el día de hoy y esperé a ser atendido.  Apareció una señorita que gentilmente me trajo la carta principal a lo que yo le solicité la de menues; su cara pasó de sonrisa a mueca, primera desazón, y tuve que esperar a una segunda señorita quien me trajo la carta solicitada y es cuando comenzó el show del horror: me di con la sorpresa que el precio de S/.12.90 era solamente el precio del plato de fondo, y lo que era aun más grave es que era el precio de inicio, es decir el más barato.   Segunda desazón.

El chupe de albóndiga

Como no soy de esos tipos impulsivos que busca hacer problemas, y como ya estaba sentado en un sitio bonito me dije: «Bueno, hoy tendré un almuerzo caro».   Así que procedí  ahacer mis elecciones que fueron de entrada un chupe de albondigas, que estaba S/. 3.00, y  de fondo un lomo saltado con espaguetis a la huancaína.
El «chupe de albóndigas» se convirtió en «chupe de albóndiga», nótese el paso a singular, porque solo había una, al costado de la arveja que fácil la pusieron encima de la coronta de choclo para que la notara.  El chupe llegó tibio (algo que no me agrada mucho en las sopas) y llamó mi atencion que estuviera más tibio la superficie que el fondo por lo que asumo, que fue calentado en microondas. Tercera y cuarta desazón.
Algo que me gusta del chupe son los tres sabores característicos: el de la leche, el del huacatay y el de las habas.  Aquí lo primero que sentí fue la leche, y un sabor que me pareció interesante: el del queso ahumado. Quinta desazón y primera buena sorpresa.
La chica que me atendía llegó presurosa con la chicha que venía incluida en el menú, la cual tenía el sabor característico de las que son de sobre. Para una persona como yo, que la chicha morada es algo así como la sangre de Dios, es decir sagrada, que en un restaurante que se precie me presente chicha  de sobre es casi una mentada de madre.  Sexta desazón.
Para cuando terminé mi sopa y ya pensaba en dejar todo para irme a otro lado me trajeron el lomo saltado con espaguetis el cual de vista se veía lindo;  pero no todo lo que brilla es oro decía mi bisabuela.  Me llamó la atención el intenso color amarillo de los espaguetis, y al probarlos mi miedo se hizo realidad : habían usado la salsa huancaína de una conocida marca, y la habían adelgazado con un poco de crema de leche. Séptima desazón.

Lomo saltado con espaguetis a la huancaína

Cuando pedí el fondo la señorita que me atendía me preguntó como me gustaría mi carne, a lo que yo respondí de la única forma que sé comer el lomo, termino medio.  El lomo saltado que me trajeron tenía dos posibilidades: o me tocó un cocinero bipolar para quien los terminos medios no existen o nunca les importó mi pedido. Octava desazón.

Ni bien terminé mi plato, pedí la cuenta, la cuál se demoraron largos 13 minutos en traer y partí raudo a comprar un agua que me quite tanto sabor artificial que tenía en la boca.  Creo que no tengo que resumirles nada, no?.

PD. Es probable que haya tenido la mala suerte de escoger los platos que no son su especialidad, pero algo que si no me parece para nada  correcto es el uso de publicidad engañosa.  En fin, mañana será otro día

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06 Oct

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>Desayuno en "El Farolito"

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El pan con chicharrón
La mesa servida

Me levanté con ganas de comer relleno.  Y fuí con toda la intención de comer relleno.  Pero el destino cruel dió su sentencia:  hoy no era día de relleno, era día de chicharrón.  Llegué a «El Farolito» a las 8:45 am creyendo, ilusamente, que iba a encontrar sitio e iba encontrar lo que quería.  Pero como ya saben, no fue así. Este es uno de esos lugares de culto al que tienes que madrugar para encontrar sitio, porque lo que te sirvan, lo sirven bien.  Mi plan A era un buen desayuno con relleno, que ahí son muy ricos, mi plan B era un pan con pavo jugoso y una buena tasa de té (que por cierto aquí usan un té filtrante del Cusco que es buenaso), pero al final, ante la  dura realidad que había llegado a las 8:45 am, es decir que debía darme por servido con solo encontrar un sitio donde sentarme, no me quedó otra que pedir la especialidad de la casa : el pan con chicharrón.

El maestro en plena preparación

Sus panes son algo épico.  Fácil es el error de un panadero con delirios de grandeza, ya que son , como llamaría un buen amigo, un mounstro salido del horno.  Cada porción de pan con chicharrón te vale S./10.00  pero valen cada sol; deben ser 200 gr de chicharrón dorado, crujiente y jugoso en una cama de camote frito que se aloja dentro de un pan fresco y suave y la salsa de cebolla con rocoto es como me gusta la cebolla: fresca, puesta a macerar el tiempo justo en limón con pedazos de rocoto que hacen de acompañamiento perfecto.
Como ya les comenté acompañe todo esto con una taza de té, que me costó S/. 2.00 y es uno de los mejores té que he probado en mucho tiempo.  Buen aroma, buen sabor y muy caliente; si mal no recuerdo la marca es Del Valle y es de La Convención Cusco.  Definitivamente algo que tendré que investigar para tener mi guardado en casa ahora que se acerca el fin del mundo.

En conclusión, fui buscando plata y encontré oro, la vida te da sorpresas sorpresas te da la vida.  No me quejo, es más, me da la oportunidad de regresar otro día por el relleno y el pan con pavo ( y el tamal, y las costillitas y etc etc. etc.).

El local

05 Oct

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>Almorzando en Punto Picante

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 Este debería ser el post del sábado.  Pero por problemas logísticos causados porque el fin de semana inicio el viernes a las 8:00 pm, me fue imposible ese sábado de marras poder escribir  dos líneas consecutivas de forma coherente.  Pero como  lo que está destinado a pasar sucede, con ustedes Punto Picante.
Llegué aquí por recomendación de  mi primo Christian (otro gourmet trucho de renombre), quien me llevó ahí un sábado que parecía un clon del que comenté en le párrafo anterior.  Es el único local de los que están en esa recta de Berlín (Berlín Nº 317)  que  parece haber tenido la dirección de alguien con al menos un ligero buen gusto, y que su limpieza, orden, y rápida atención hace destacarlo.  Ya que comenzamos con el local, les contaré que  supongo que ellos comenzaron como chupódromo (dícese de aquel lugar donde se liban bebidas alcohólicas), pero que después extendió su oferta a la de restaurante pero con una muy buena propuesta de pescados y mariscos, con un cuidado especial en el uso del espacio, ya que si bien el lugar es pequeño y normalmente hay bastante gente, uno no siente invadido su espacio natural.

La cortesía de la casa: chilcano y canchita

 Ahora sí pasemos a lo que realmente importa. La recepción es muy buena, consiste en un  chilcanito en taza buenísimo (me hace acordar a un caldo dashi sin alga Kombu) y una porción de cancha serrana frita con sal y trocitos de cabanosi que le da su toque de originalidad.  Los limones son presentados cortados en gajos y la salsa de rocoto es muy buena.   Regresando al chilcano, que normalmente siempre pido dos de lo bueno que es,  está pulcramente colado y servido en tazas blancas con un toque de culantro y perejil; y sirve como aperitivo para lo que vayas a solicitar.  Puedes pedir a la carta o , como normalmente hago yo, aprovechar la oferta de menú que consta de un plato frío, un plato caliente y una bebida que puede ser gaseosa personal o agua.  El menú normal cuesta S/. 28.00, y el especial S/. 31.00, así  que la recomendación es que pregunten antes si van a pedir un plato que no está en la pizarra y lo quieran incluir en su combo de menú.

Tiradito dos tiempos

 Yo me pedí el menú especial, siendo mi elección de plato frío un Tiradito a dos tiempos.  No salió en la foto la leche de tigre, déjenme decirles que estaba muy buena, que viene también con el plato y que te sirven en un vasito de plástico aparte.  El tiradito parece hecho con un pescado de la consistencia de la reineta que se presta muy bien para disfrutarlo con la mezcla de la salsa de ají amarillo y la salsa dulce de rocoto;   acompaña el plato choclitos tiernos sancochados y un camote glaceado que es una delicia.  Y eso que yo no soy mucho de comer camote.
Esto hubiera sido suficiente para que una persona normal diga hasta aquí nomás, pero como se habrán dado cuenta, yo no entro en esa etiqueta.  Así es como llegó el plato caliente escogido, y que a mi parecer es el plato insignia de la casa: el arroz con mariscos.   Este arroz con mariscos es una fusión, ya que la consistencia a lo risotto, y el queso mozarella rallado solo puede venir de la influencia italiana.  Los mariscos por su parte están cocidos en su punto, ya que  una vez en boca sientes su sabor sin perder los dientes en el intento.  Lo único tal vez que hoy se pasó un poquito en cocción a mi gusto fueron los langostinos, pero  tampoco  es algo como para crucificar a alguien.
En resúmen. Buen lugar, buen servicio, buenos platos. 

Arroz con mariscos

PD. Lo que sí, si andan apurados  y es jueves, viernes o sábado; traten de ir entre 12:30 am y 1:00 pm. sino la que les espera.

05 Oct

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>Desayuno en el Tip Top

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La entrada del Tip Top

Estar en el tip top me hace recordar mi niñez.  Esa donde se veía a los chicos de «Happy days», con el Fonz a la cabeza, ser felices pidiendo malteadas y hamburguesas en car services donde todo era alegría y que cada dos por tres se armaba un jolgorio con final feliz a la postre, chicas lindas a montones, alegría  a mil. Y por esos años lo más parecido a esos car services eran los locales del tip top que eran amplios y bonitos, aunque claro era la década de los  80 y con ella todo lo que implicó para el país y para nosotros.

El plato servido

Mi papá, un hombre de buen comer como yo pero con un conocimiento mucho más basto sobre el tema, nunca entendió esa fascinación televisiva que la gente de mi generación sentía por vivir de hamburguesas y malteadas.  Es más, el me decía que si no fuera por sus enseñanazas la TV iba terminar rigiendo mi vida ( y cuanta razón tuvo y cuán adelantado se encontraba), pero en fin a pesar  que me gusta el buen comer un pan con algo grasoso de vez en cuando no le hace mal a nadie (o al menos eso espero).
Hoy vine con la intención de una tiptorella, la cual si la comparamos  con un edificio, tendríamos un primer piso donde vive abundante pechuga de pollo, en el segundo viven en pecado constante el jamón y el queso, y en  la azotea hay una orgía entre el queso mozarella, el orégano y el tomate.

La limonada tradicional

Y como parece ser que en el Tip Top le tienen horror al vacío, llenan los vacíos que pudiera tener el plato con papas fritas.  En otras palabras si no tienes el metabolismo de un corredor de maratón, preparate para el atracón que te vas a meter.
Como yo pienso en mi salud me pedí una dietética limonada, la cual valgan verdades se veía mejor de lo que sabía.  Pero bueno, hablemos de la tiptorella.  Es uno de esos platos que su tamaño y opulencia intimida, si no estas con hambre voráz o estás en pleno «bajadón» (llámese al estado posterior a la ingesta de sustancias que alteran la conciencia) mejor abstente.  El sandwich es dificil comentarlo sin ser redundante, rico, un poco seco por la pechuga, grasoso.  El punto bajo fueron las papas, que si bien estaban recién hechas, el aceite que habían usado para freirlas no era el óptimo ya que tenían el clásico sabor de aceite recalentado.  Eso o lo habían frito con aceite de carro.
Ahora el local, para mi es lo mejor que tienen, amplio estacionamiento (es un car service, así que puedes quedarte en el estacionamiento a comer) las mesas distribuidas con distancias más que cómodas, y ventanales inmensos que te hacen sentir muy libre.  Tienen unas cercas vivas, que te separan excelentemente de las avenidas principales en las que se encuentra dandote la sensación de tan lejos y tan cerca.
En definitiva, un lugar que hay que visitar.

La tiptorella

Archivado en: Lince, Tip top, tiptorella

04 Oct

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>Almorzando en Yamakawa

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>Desde ayer andaba con antojo de tacu tacu,  y si bien es cierto que en muchos lugares lo preparan, uno siempre termina teniendo debilidad por aquello que es cercano a uno. Yo fui criado con comida de casa;  y lo de comer en la calle ya vino por una obligación más que por un gusto, así que ese es el motivo que frecuente aquellos sitios en los cuales se siente el sabor de casa, y por que no, que te sirvan con cariño.  Y es por eso que cuando quiero tacu tacu pienso en el restaurante Yamakawa, que está en Varela y Orbegozo Nº 259, a la espalda del mercado de Surquillo.

La mesa dándo la bienvenida

Tienen varios platos, pero definitivamente lo que mejor les sale es el tacu tacu relleno de mariscos.  Pero para poner un poco de orden empecemos por la entrada, que siempre es buena y necesaria, sobretodo si, como en esta ocasión, no solo iba a comer sino a departir con un muy buen amigo con el cual almorzamos normalmente 2 veces al mes.
 Así que para hacer amena la conversación empezamos con media docena de choritos a la chalaca ( es irónico que en Surquillo los hagan mejor que en el Callao ) los cuales vienen con su yuyo bien fresco, el cual mezclado con el jugo del limón es una de esas cosas que para qué les cuento!!.   También  pedimos una jarra de chicha bien helada, y las cortesías de la casa : la infaltable cancha y un rocoto bien macho.

Choritos a la chalaca

Los choros mientras más frescos son mejor, tienen un color beige muy particular, brilloso y la cocción debe ser rápida para evitar que se deshagan y pierdan textura.  Una de las cosas interesantes de este sitio es que usan cebolla blanca mezclada con cebolla roja remojada , y apio cortados fuertemente, como para mostrar  que aquí no se andan con delicadezas.
Pero no malentiendan.  Si bien la alta cocina siempre está pensando hasta el detalle más pequeño para hacer un plato perfecto, la maestría de platos como los choritos a la chalaca es que si no tienes buenos ingredientes, buena mano, y buena sazón no importa como lo decores son incomibles.
Es por esto que aquí lo importante no es la presentación , es la comida;  y es una de esas cosas que han entendido muy bien en Yamakawa.  Más que presentar un plato, te dan un manifiesto, aquí se come bien y bastante.

Tacu Tacu relleno de mariscos

El costo de la media docena de choritos sale S/. 6.00, la jarra de chicha S/. 4.00, hasta ahí tenía un pedacito de cielo por solo S/. 10.00.  Pero no me podía ir sin el motivo por el cual fuí.  Así que sin más pedí mi tacu tacu relleno de mariscos, que es una oda a la gula.  Es uno de esos platos que cuando te los traen no sabes por donde empezar; aunque para mi siempre fue fácil, por el lado contrario a la ensalada.  Este es uno de esos platos que me hacen remontarme a cuando tenía 8 años y mi abuela paterna me hacía feliz cocinandome maravillas.  Yo no esperaba juguetes en mi cumpleaños, yo esperaba la comilona que me iba hacer mi abuela.  Pero en fin, eso trataremos en otro post.  Desde el primer bocado uno sabe que te vas a pasar el resto de la tarde queriendo dormir, pero ni modo, no se puede contra el gusto;  y después de ese primer avance se desnuda el relleno, el cual no es otro que una muy buena salsa de mariscos de todas las variedades y formas que te hacen buscar y buscar tratando de ver si hay más.  Yo soy de los que comen menestras con aceite de Oliva, así que ni corto ni perezoso lo pedí y la sensación de que ya podía morir tranquilo vino a mi.  Para cuando terminé mi plato volvió ese pensamiento recurrente que tengo cada vez que termino este plato : son mis S/. 19.00 mejor pagados.

Y como todo tiene su final, no me quedo otra cosa que regresar a la oficina no sin antes prometerme que pronto regresaré.

Tacu tacu de lado

PD. Nótese que a pesar de mis esfuerzos fue imposible que el plato salga en una sola toma…. así que imagínenselo  y envídienme 🙂

03 Oct

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>Almorzando en Café Beirut

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El local en  Pasaje Olaya Nº 206

El Café Beirut fue uno de los primeros lugares que descubrí para comer en Miraflores y fue una muy grata sorpresa. Está ubicado en el  pasaje Olaya Nº 206 y es visible con mucha facilidad.  A la entrada están puestos los pizarrones con los diferentes platos del día.
Ahí normalmente presentan un menú a 12 soles que consta de entrada, segundo y bebida (la cual normalmente es agua de piña o de manzana) y con 3 o 4  opciones para escoger de cada plato. También presentan  un menú ejecutivo que cuesta 14 soles y tiene la misma configuración solo que ponen mejores cortes .
Una de las cosas importantes al comer aqui es que la presentacion del menú es igual de buena que cuando pides un plato a la carta.  Platos grandes, cubiertos firmes, mesa limpia, buena calidad de servilletas.
Hoy pedí alitas bufalo de entrada, las cuales vinieron con ensalada y aliño de yogurt.  se nota que las alitas no fueron hechas en el momento sino hace unas horas, por la perdida de humedad que presentan, pero la salsa bufalo cumple su cometido al estar en su punto justo de sabor.
La ensalada se nota fresca ya que tanto el tomate como el pepino aún conservan su consistencia, y el
aliño tiene el punto agrio preciso para acompañar las verduras y no opacar el sabor de las alitas. En definitiva muy buen complemento.
La bebida del día fue agua de manzana o «agua de loco» como vernacularmente se le conoce, la cual mantenía el gusto de la manzana sin llegar a ser un puré en vaso.  Lamentablemente solo te sirven uno.  Si te toca un mozo diligente, que lamentablemente no son todos, puedes pedirle un vaso más.  Hay que tratar de no ir a la 1:30 pm que es el momento en que el restaurante está lleno y los mozos están tratando de darse abasto con los pedidos, los cuales por el número de mesas tanto en la parte interna como externa, hace un poco dificil  una atención personalizada.

El agua de manzana

De segundo pedí  macarrones al pesto con bisteck, los cuales estaban  muy buenos.  Los macarrones estaban casi al dente, la salsa tenía  la cantidad de albahaca suficiente para hacer sentir su sabor sin dejar esa sensación amarga en el paladar al final del bocado, y el bisteck es una de las especialidades de la casa. Carne suave, jugosa y caliente, que más pedir?.
Si uno analiza la presentación de platos se da cuenta que la porción esta hecha de manera justa para comer y sentirse satisfecho, y no caerse de sueño en la oficina después.  Y aquí también está otro de sus puntos a favor : los mozos siempre están atentos viendo cuando acabas un plato para traerte el otro, lo cual hace mucho más placentero el comer.
Los deméritos vienen al final. Al pagar asegurense de tener sencillo o tarjeta, ya que este es su punto flaco, nunca tienen vuelto y es por eso que se demoran al cobrar.  El dueño, que es el encargado de la caja, es un tipo temperamental  (supongo por el nombre del local de origen libanés) que normalmente tiene mirada petrea, pero con el trato continuo llegas a la conclusión que como casi todo en la vida las aparencias engañan, y en el fondo es un  buen tipo.
Me olvidaba de otra de las cosas a favor de este restaurante: su amplitud. Y es que el tamaño del local hace muy confortable la estadía, sin esa sensación clásica de los sitios donde venden menú de tener gente pasándote por la espalda o sentir platos volando por la cabeza. 
En resumen es un sitio muy recomendable y del cual, seguramente, escribiré seguido.

Macarrones al pesto con bisteck

Archivado en: Miraflores

03 Oct

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>El desayuno en Surquillo

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El rico jugo de naranja

Después de un fin de semana demoledor ( la razón principal por la que no publiqué los sagrados alimentos del sábado y del domingo)  decidí que debía tomar un desayuno reparador.  Y nada más reparador y natural que un buen jugo de naranja recién exprimida con su buen pan con palta  para que la semana comience bien.  El lugar: el famoso mercado de Miraflores, que está en Surquillo.
Como la razón de este blog no es hablar ni de política  ni de geografía, iremos directo a nuestro asunto.  Me fuí a mi casera Katty (siendo casero(a) un término muy usado dentro del dialecto del mercado) , aunque valgan verdades ahí puedes escoger cualquier puestito ya que todos están limpios y  por suerte siempre tienen fruta fresca.  Pedí  mi rico jugo de naranja el cual me costo S/. 2.50 y, como tenía hambre, 2 panes  con palta cada uno a la módica suma de S/. 1.00.  Aquí acaba la exposición de economía y empieza la de arte.

Uno de los panes con palta

Las naranjas, que son del día, son exprimidas sin cáscara,  proceso que permite disfrutar del sabor del jugo sin el amargo final que tiene el zumo de ella y, algo que he aprendido con el tiempo y aún no he  llegado a comprender la razón , es el placer que resulta comer la palta cortada en láminas con una cuchara,  y puestas sobre el pan sutilmente sin aplastarlas.  Con su punto exacto de sal; simplemente es la gloria.
Podría quedarme todo el día pidiendo pan con palta y jugos de naranja, pero no hay tiempo suficiente, ni hígado que lo aguante.  Así que nos despedimos de Katty no sin antes mirar la lista de precios que está colgada en la pared y constatar que, si no son tan hinchas de la palta como yo, pueden elegir entre varias alternativas que son  igual de ricas como cómodas.

PD. si no están acostumbrados a comer en mercado y no conocen sus protocolos, ahí existe otro término muy usado también en el dialecto antes mencionado : la yapa; que no es otra cosa que la peruanísima versión de la muestra de cariño, es decir, si eres buen cliente te sirven un poco más. Así es como yo pagué por un rico vaso y terminé tomando vaso y medio.  🙂  Felicidad redonda!

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