01 Dic

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>almorzando en "Misso"

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El sudado de chita

Hubo alguna vez un excelente restaurante que se llamaba «La cocina de Darío».  Estaba ubicado en la av. Petit Thouars, al costado de la famosa casa Marsano, que se convirtió con el tiempo en lo que hoy conocemos por Compuplaza en el distrito de Miraflores.  Y era excelente en todo el sentido de la palabra por su comida, su atención  y sus ambientes que hacían las delicias de muchos comensales incluyendo aquí a su servidor, para el cual tenían uno de los mejores pulpos al olivo de Lima.

La limonada

Pero el tiempo pasa y como todo en esta vida, el restaurante entró en reestructuración para nunca más volver.  Hoy, caminando por la zona, descubrí que el local había reabierto pero bajo otra administración y otro nombre : «Misso».

El ambiente sigue siendo amplio y agradable, abierto al público, aunque el color de las paredes no es mi favorito.  Digamos que el rosado en las paredes, por más sutil que sea, siempre lo relacionaré con el baño de las niñas.  Pero bueno, la estructura es lo suficientemente íntima como para ir con los amigos y sentarse en esas lindas sillas y comer sobre esas preciosas mesas.  Cuenta con una pequeña terraza donde se pueden hacer más amenas las comidas en un día soleado.

Me llamó la atención que tuvieran menú, pero bueno, al enterarme que era nueva administración, digamos que la sorpresa ya no fue tanta.  Por S/.16.00 ofrecían entrada, plato de fondo y bebida, que por estar en un sitio que me traía tantos recuerdos, no lo pensé mucho y acepté.

El tallarín saltado

Como eran casi las 2:00 pm, tuve que conformarme con la entrada que quedaba, que era una ensalada con trozos de pollo y papas, la cual no me gustó porque estaba desabrida y tenía poco color.  En verdad no hay nada excitante en comer pollo y papas sancochadas en trozos, con lechuga y arvejas, mezclados con un casi inexistente aliño por más fideo frito que le pongan de adorno, y peor aún si no estás en dieta.  Pero en fin, c’est la vie.

Ya andaba medio decepcionado con la entrada, así que me esperancé con que el plato de fondo cambiara en algo mi parecer acerca de que me había equivocado garrafalmente de sitio para comer.  Y como lo que había pedido era algo a lo que hace tiempo le tengo antojo, no quería más decepciones.  Pero el destino estaba empecinado en demostrar que mi esperanza era totalmente fatua.  Cuando llegó el tallarín saltado que pedí, tuve un atisbo de mejora porque de presentación se veía más o menos, con trozos de lomo en cubos dispersos entre los fideos, pero el olor me decía que algo andaba mal, ya que era más fuerte el olor del sillao que el de la carne y cuando dí el primer bocado lo comprobé.  La carne estaba suave pero había sucumbido al sabor del sillao quemado, las pocas cebollas estaban caramelizadas pero era como si las hubieran mezclado ya en el plato con las carnes, al igual que los tomates y los ajíes; teniendo ante mí un plato en el que parecía que los ingredientes eran los correctos solo que cada uno iba por su lado sin llegar a formar un todo.

La ensalada

Era el fin.  Del restaurante que quería que fuese ya no quedaba nada. Y fue tal vez en ese arranque de desesperación, que le pregunté a la moza  cuál era su mejor plato, a lo que ella me respondió después de una larga cavilación que pidiera el sudado de chita.

Como me dije que no tenía nada que perder lo pedí, y cuando lo trajeron, trajeron un plato que  debo decir estaba bueno pero no espectacular, que es como debe ser cualquier plato que se jacte de tener una chita en sus filas.  Me parece que abusaron un poco de la chicha de jora que suelen ponerle para darle cuerpo, y del tomate, ya que el jugo del sudado estaba un poco ácido.  La gracia me costó S/. 35.00.

Es probable que haya ido en un día malo, que los suele tener cualquiera, teniendo en cuenta que el restaurante tiene recién 3 meses.  Lo único que queda es esperar que mejoren.

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30 Nov

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>almorzando en "Kaleta"

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Carpaccio de lomo

Cuando comencé esto de publicar sobre lugares donde comer,  mi amigo Nelson fue el primero en entender que la gracia de este blog era la interacción con los lectores, así que hizo lo que con el tiempo han venido haciendo los diferentes amigos, antiguos y nuevos,  que se han vuelto seguidores de este Gourmet trucho: recomendar un sitio al que debía ir porque tiene  una muy buena cocina, un buen plato, un buen lugar, un buen servicio o simplemente porque creen que alguien debe  dar fe de lo vivido y experimentado en ese lugar.

La cerveza helada

Es así que llegué al restaurante «Kaleta».  «Kaleta» es uno de estos restaurantes que han aparecido rápidamente en Lima bajo el formato de sushi bar, pero que a diferencia de los demás restaurantes de este tipo presenta una interesante propuesta de platos  variados con una buena presentación y un gran sabor como carta de presentación.

El lugar es un sitio muy bonito y amplio, con un diseño sobrio  y simple que invita a ir con los amigos a compartir un almuerzo o una cena, ya sea por negocios o por placer, teniendo en cuenta que su amplio horario de atención lo permite.  Ellos atienden todos los días de 11:00 am a 4:00 pm, tomando un descanso para volver abrir desde las 7:00 pm hasta las 11:00 pm.  Me cuentan que su día más movido son los domingos donde los almuerzos son muy concurridos y solicitados por los diferentes comensales que llegan aquí de diferentes partes de la ciudad.

El carpaccio en detalle

Pero vamos a lo que nos interesa.  Pedí el plato que mi amigo Nelson me había recomendado, atún a la parrilla  con puré, pero al no tener atún tuve que reformular mi pedido por lo que solicité ayuda al  mozo quien gentilmente me recomendó pedir de entrada un carpaccio de lomo, el cual costó S/ 29.00, y de plato de fondo un lomo mar y tierra, que estaba S/. 32.00.  De beber, despues del día complicado que había tenido, pedí lo único que podía bajarme las revoluciones: una cerveza bien helada.  Los que me conocen saben de mi preferencia por la cerveza  de origen imperial, pero por cuestiones de stock tuve que optar por la de origen chalaco  la cual estaba en su temperatura óptima, servida en un buen vaso refrigerado.

Lomo mar y tierra

Lo primero en llegar fue el carpaccio de lomo, el cual a primera vista es impresionante de tamaño, pero lo mejor es que de sabor es mucho mejor.  Este carpaccio de lomo es simplemente un poema, la perfección en el corte del lomo en finas lonjas, que se marinan en la mezcla de aceite de oliva, aceite balsámico, alcaparras y un explosivo queso parmesano hacen de este
estupendo plato algo altamente recomendable.

Pero si la entrada fue excelente, el plato de fondo fue algo espectacular.  Un medallón de lomo tan bien tratado  que  es suave al corte sin dejar de ser un término medio tierno y jugoso; bañado con una salsa reducida de champiñones, langostinos y conchas de abanico, tan poderosa que su sabor se queda en boca disparando a cada uno de los rincones del cerebro; y de guarnición unas papas doradas que estaban perfectas.  Decirles que disfruté cada bocado es redundante, pero como no hay otra forma de explicarles lo que fue, seré redundante y les diré que disfruté cada delicioso bocado.

Al terminar me fui sabiendo que tengo que regresar a pedir cada plato de esa carta, sobre todo porque tienen costumbre de presentar el plato del día por S/. 20.00 y eso merece ser investigado 🙂

El corte del medallón de lomo

La presentación de la mesa


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La presentación de la mesa

28 Nov

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>almorzando en "El Verídico de Fidel"

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Leche de tigre

La Victoria es uno de esos distritos populares y populosos de Lima, conocido por sus buenos huariques o, en castellano, pequeños restaurantes ubicados en zonas que no son propias del circuito gastronómico.  Yo conocí este distrito desde muy pequeño gracias a dos personas que influyeron mucho en mi vida: mi papá y mi tío Guy.

Mi papá era médico que en plenos ochentas se le ocurrió que no debía gastar en un consultorio a esperar que los pacientes llegasen sino más bien el debía ir hacia ellos; mi tío Guy era el tío que todos queríamos ser, alegre, simpático, juerguero, conocido y querido por todos.

Chicha morada

El por qué terminaron  los dos frecuentando tanto La Victoria fue por el otro motivo por el cual es famosa La Victoria: el estadio de Matute del club Alianza Lima ( para los que no saben, Alianza Lima es ese equipo que se jacta de ser populoso porque no puede decir que es el mejor 🙂 ).  Mi papá era requerido por el club  por sus servicios médicos, y mi tío era hincha acérrimo de dicho equipo y por como era su naturaleza se conocía todos los vericuetos donde uno podía pasarla bien.

Uno de esos sitios era «El verídico de Fidel» que se encontraba y se encuentra en la avenida Abtao, frente al estadio de Matute.  Su plato bandera es la «leche de tigre», el cual va desde los S/. 16.00 aumentando según  los ingredientes adicionales,  que técnicamente vendría a ser el jugo del cebiche servido como  una especie de tonificante  o , en buen peruano, un «levanta muertos»  que atenúa los malestares producidos por la resaca.

Y lo que para este ahora restaurante  es leche de tigre, en cualquier otro restaurante es un contundente cebiche de mariscos con un jugo espeso y sustancioso, siendo en definitiva algo  que debe probar todo aquel que se jacte de ser un gourmet, y sobretodo un gourmet trucho 🙂

Arroz chaufa de mariscos

Es esa perfección que de la constancia aunada a la buena mano que hace que la simpleza de la leche de tigre, que al final no es más que un sub producto del cebiche, gane presencia por si solo hasta ganar con los años un lugar en la carta de cualquier cebichería que se jacte de serlo. Es la maestría que le imprime «El verídico de Fidel» gracias a ser uno de los precursores, que hizo posible que probara el día de hoy este magnífico plato.

Como no hay primera sin segunda, no podía irme sin pedir otra de las especialidades de la casa: su también famoso chaufa de mariscos, el cual tiene el gran mérito que a pesar de usar ingredientes de sabores muy fuertes está hecho de tal manera que es posible degustar uno a uno y en conjunto el sabor de ellos.  En palabras simples una delicia de aquellas, la mejor forma de invertir S/. 28.00.

Y si bien la comida es muy buena, debo hacer hincapié en su excelente atención, desde el portero hasta los mozos, los cuales siempre estuvieron preocupados porque mi estadía fuera óptima, y vaya que lo fue.  Al final terminé  y me fui agradecido de que hay sitios, como este restaurante, que a pesar del tiempo y del éxito no dejan de mejorar.


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25 Nov

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>almorzando en "Las mesitas"

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La sopa a la criolla

Me llamó mi novia como al medio día para proponerme ir a almorzar en el restaurante «Las mesitas», un sitio clásico que se encuentra en la av. Grau en Barranco y que es conocido por su comida criolla.  Yo los conozco por sus reponedoras sopas a la criollas después de un domingo playero, pero hoy fuimos con toda la intención de ver su menú.

El menú cuesta  S/. 9.50 y consta de entrada (que puede ser cambiada por postre), plato de fondo y bebida  (que puede ser chicha o limonada).  Pero como el día estaba para una sopita a la criolla, no dudé en pedirla también, total solo costaba S/. 7.50.

La limonada y la chicha morada

Para hacer el pedido del menú pedí ayuda del gentil mozo quien no dudo en recomendarme de entrada la causa rellena con salsa vinagreta y de fondo el arroz con pollo;  de beber pedí limonada. Lo primero en llegar fue la  rica sopa a la criolla, la cual es definitivamente un viaje en el tiempo, de aquel en que las cosas se hacían pensando como salían mejor en vez que como bajo costo, la clásica sopa de casa que no tiene pierde.

Al poco tiempo llegó la causa, la cual estaba rica, bien hecha, con su punto de ketchup solo para darle un punto de quiebre.  El relleno estaba muy bueno, ya que era lo suficientemente húmedo para diferenciarse de la causa, y lo suficientemente compacto para no deshacerse con el corte,  con la salsa vinagreta haciendo maravillas entre los diferentes sabores que habían.

Cuando terminé la causa, estaba esperándome el plato de fondo, uno de esos platos que parece  un 9 lauchero, no parece nada del otro mundo pero siempre anota. Y lo interesante de pedirlo aquí es que te sirven el pollo con salsa de guiso, lo cual le aporta mucha humedad a un plato que justamente carece de eso ( y es esa la razón por la cuál siempre lo mezclan con salsa huancaína). Todo esto acompañado por una salsita criolla muy rica.

La causa rellena

Sin proponérmelo terminé pidiendo los platos más comunes de la comida criolla, es más, en algún momento una encuesta puso al arroz con pollo como el plato más pedido por los peruanos.  Y debe serlo por su sencillez y su poco condimento a comparación de otros platos que ya han sido  parte de publicaciones pasadas.

En resúmen, si buscas un lugar dónde comer comida criolla y quieres probar como se cocinaba antes de esa fiebre gourmet – vertical  que ahora invaden los platos, este es un buen sitio para comenzar 🙂

El arroz con pollo


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El arroz con pollo

24 Nov

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>almorzando en "Don Bosco"

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Tallarines verdes con bisteck apanado

El antiguo local de este clásico restaurante estaba ubicado frente al mercado de Jesús María, y era un local acogedor y sencillo donde el fuerte era esa sabia cocina conocida por su lomo saltado y los platos criollos combinados.  Ahora está ubicado en un local más grande a una cuadra de la plaza San José sobre la avenida Cuba.

Y si bien el local ha crecido, el tiempo de espera si llegas entre la 1:00 pm y las 2:00 pm es el mismo porque como sucede con los buenos restaurantes cuando crecen, tambien crece la clientela.  Lo que sí es mantienen un sistema de orden de llegada para esperar que las mesas se desocupen y no hayan problemas de malos entendidos.

La limpieza y el orden del restaurante hacen contraste con el bullicio de los comensales que disfrutan los platos que se sirven, mientras los frenéticos mozos toman y distribuyen los pedidos; es una máquina bien aceitada funcionando a la perfección.

La chicha morada

Como ya les dije anteriormente el «Don Bosco» es conocidísimo por su lomo saltado, pero resulta que yo hoy día fui por un plato que aprendí a querer hace mucho tiempo: los tallarines verdes con apanado, pero iba a tner de antesala una papa rellena bien clásica. El costo de la papa rellena unos bien invertidos S/. 6.00, y nos gratuito eso de bien invertidos. ya que la papa rellena es exquisita, posiblemente la mejor que hay en Lima, con su exterior crocante y amarillo  en su punto exacto, la masa que se derrite al llegar a la boca y el relleno que es simplemente increible, ya que  no usa carne molida, sino trocitos de lomo muy bien cocinados con cebolla, aceituna y huevo duro.  Para soñar con ella toda una vida.

Estaba terminando la fabulosa entrada cuando llegó la razón por la que había ido, el tallarín verde con apanado en todo su esplendor, y debo advertirles algo sobre él, es grande.  El olor de la albahaca mezclado con la carne frita debe ser uno de esos placeres culposos que todos o al menos gran parte de nosotros debemos tener; el bisteck apanado es punto y aparte, a la antigua, una sábana que cubre los fideos, y de adorno una crocante papa frita cortada en rodaja, lo cual demuestra que aquí no se viene por la estética sino por que es 100% comida de la buena.  Y el plato no solo es grande, es fuerte, ya que ni bien das el primer bocado sientes ese sabor de la albahaca fresca penetrante, así que tengan cuidado aquellos que sufren de gastritis o ulceras si lo piden, porque si bien es delicioso les puede pasar factura después.  Este es un plato macho, el cual pertenece a esa estirpe guerrera que se planta frente tuyo poniendo en claro que esta hecho para nunca rendirse; y vaya que es duro de acabar,  a estas alturas creo que sería redundante nombrar mis dotes voraces , pero si lo dudan lean todas la publicaciones anteriores y se darán cuenta que si les digo que este es un duro de matar es porque lo es.

La papa rellena

Algo que me olvidé nombrar es que aquí solo te sirven chicha en vaso, la cual cuesta S/. 2.00 y si bien ese es su punto flaco, ya que a mi gusto debería haber la opción de la jarra, es algo de lo que no se arrepentirán ya que debe ser, sino la mejor, una de las mejores chichas moradas que hay en Lima. Excelente cuerpo, sabor a piña, ypunto de ácido exacto, todo en amalgama perfecta por el punto correcto de canela.  Una verdadera delicia.

Me fui, sabiendo que es un hecho que voy a regresar y pidiendo a gritos mi cama para hacer una siesta. 

PD. Sé que este blog es leído por varios de esos que  sueñan por competir en «man. vs food», y creo , sin miedo a equivocarme que deberían tener este restaurante en cuenta dentro de su lista, no se arrepentirán 🙂


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22 Nov

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>almorzando en "Sansushito"

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Los chicharolls

Caminando por General Suarez encontré este local que llamó mucho mi atención por su colorido y su diseño, pero por sobretodo por su propuesta.  Sansushito es  un restaurante orientado al delivery que mezcla 2 tipos de comida que se han ido fusionando poco a poco: el sushi roll gringo con su queso philadelfia  a borbotones, con los sanguches, esa ídolo citadino que repone a cualquiera después de una amanecida; y digamos que la mezcla, aunque pueda sonar media ruda no ha salido tan mal.  Es más la idea de un sánguche de langostinos o atún , o rolls de lomo saltado o chicharrón no es mala, es la esencia al final de la búsqueda de nuevos sabores y nuevas texturas.

La chicha morada

Ellos atienden de todos los días de 11:30 am a 12:00 am (un horario muy largo) y como dije en un primer momento su fuerte son las entregas a domicilio, aunque cuentan con un pequeño pero llamativo local donde pueden atenderte sin ningún problema.  Lo que sí el tamaño del local y el colorido tan  fuerte pueda no ser lo mejor si estás pensando en un almuerzo confortable con una  linda sobremesa.

Pero bueno,  vamos a lo que nos interesa.  Al revisar la carta llamó poderosamente mi atención el sánguche de langostinos a S/.10.00, que es algo que he hecho en secreto y sin hacer mucha bulla, ya que siempre sale un purista que pone el grito en el cielo por poner los langostinos en el pan, y  lo otro que tmaién llamó mi antención fue el sanguche de atún al panko, a S/12.00 la presentación, que no necesita mayor explicación si es que te gusta el atún.

Sánguche de langostinos

Mi novia, que había ido a almorzar conmigo, pidió una presentación de chicharolls, que no eran más que rolls a base de chicharrón y tocino a S/. 20.00 la presentación de 10, los cuales estaban adornados por una menuda salsa criolla puesta encima de los rolls; fusión en su máxima expresión. Para beber pedimos una jarra de chicha morada, la cual costó S/. 10.00, y debo decir que era una señora jarra (y eso que los líquidos y yo tenemos un problema serio, nunca son suficientes 🙂 ).

Los sánguches vinieron en unas bonitas cestas de mimbre (parece que está de moda en los fast food), cortados en sesgo y puestos en vertical para dar realce al interior.  Comencé con el sánguche de langostinos, al cual no puedo agregar nada, ya que son langostinos y es imposible que falles con ellos.  Lo que sí el hecho que estén fritos y empanizados con panko  y puestos dentro de un pan como que llega a ser redundante, pero bueno, es la forma de darle presentación japonesa al sánguche.

Sánguche de atún al panko

Casi lo mismo me sucedió con el sánguche de atún, solo que por el sabor tan fuerte de este, hizo que el pan con «pan» no fuera tan obvio.  Lo que sí medio que sentí un roll son arroz metido en un pan y eso como que me bajó un poco las pilas.

Al poco tiempo llegaron los famosos chicharolls, los cuales estuvieron ricos ( con chicharrón tampoco hay pierde) pero a mi gusto un poco empalagoso, ya que la mezcla de chicharrón, nori, tocino y cebolla como que sutil no es.  Pero bueno son las ventajas de las fusiones, que sus límites son amplios y flexibles.

Al terminar, la sensación de llenura era evidente más la satisfacción no lo fue del todo.  Y no porque no estuviera rico, pero creo que con los ingredientes usados se pudo hacer más.

La mesa presentada

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La mesa presentada

21 Nov

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>almorzando en "Oh Calamares!"

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Chicharrón de pescado al sillao

Hay sitios que uno llega a conocer porque los escucha de sus mayores , como sitios emblemáticos, lugares donde uno come muy bien y debe siempre visitar.  Este es el caso del restaurante «Oh! Calamares» en el distrito de La Victoria.
Yo he escuchado de él desde niño historias acerca de su tallarin saltado, su chicharrón de calamar o su pescado frito, es más el recuerdo que tengo fue del mejor tallarín saltado que había probado a mi corta edad, y es más, cual primer beso quedó como marca indeleble y parámetro de medida para todos los demás que he probado a lo largo de mi vida ( ¡y vaya que han sido varios!).

Media jarra de chicha morada

Hoy, cargado con la nostalgia de aquellos años mozos, me fui al populoso distrito de La Victoria  en busca de ese sabor nunca encontrado.  Debo decirles que llegar no fué muy fácil por las obras de remodelación que hay por la zona.
Pero una vez arribé y me instalé en mi mesa me encontré con un local limpio y sencillo.  El clásico restaurante japonés, donde lo importante es la limpieza y el ordén, y es tácito que también la comida claro.  Como andaba medio indeciso pedí un chilcano para tomar fuerza, el cual costaba S/. 5.00, el cual estaba suave y preciso para una mente alborotada de recuerdos como la mía; el sabor de pescado con poquito de choros, bajo de sal como todo caldito orientalcon el limón y el rocoto picado en espera del gusto del comensal.  Muy rico, de sabor sutil, posiblemente al que no le guste buscar entre espinazos y cabezas deba pedirlo colado, pero para mi no había problema.  Lo otro es que es los que no coman bajo de sal deban pedirla, ya que normalmente estos caldos llevan poquísima.
 

Como seguía en duda pedí una porción pequeña de ceviche mixto, a S/. 11.00, y el primer bocado fue otro regreso a la niñez.Los ceviches que solían vender los antiguos restaurantes japonenses, esoso que tienen el kión imperceptible y llevan apio menudito, con el pescado cortado de manera magistral para que el sabor del pescado sea el protagonista y los demás meros acompañantes; muy bueno.

El chicharrón de pescado

Cuando ya estaba a punto de pedir el tallarín saltado, y al ver seguramente el mozo mi duda sobree que pedir, este me sugirió pedir otro plato por el que son : el chicharrón de pescado al sillao, el cual cuesta S/. 28.00, y es un muy  buen chicharrón de pescado montado con unos deliciosos frejolitos chinos salteados.  El sabor del sillao mezclado con el aceite de ajonjolí y el kión frito picado de manera imperceptible es demasiado, es increible como un sabor puede transportarte  a estadíos tan felices y lejanos en el tiempo; es más, recordé cuando fue el momento que me comenzó a gustar el frejolito chino, y cual era el sabor que he buscado desde hace tanto tiempo ( y que no había vuelto a probar hasta ahora).
Definitivamente este es un plato de sutilezas. Al terminar ganas no me faltaban para pedir otro plato y seguir experimentando ese placer presente mezclado con el recuerdo del pasado, pero como las obligaciones de hoy eran muchas, no me quedó otra que irme no sin antes prometerme que tenía que regresar .

El chilcano
La mesa dispuesta

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La mesa dispuesta

18 Nov

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>desayunoalmuerzo en "Caprichos criollos"

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Tacu tacu relleno de jamón de la casa

Iba por la vía convencido que hoy era un día para el olvido, manejando tan despacio que casi casi iba en reversa, todo por una falla en el sistema de frenos del auto.  El tiempo normal de mi casa al mecánico es de 15 minutos y con tráfico 30. Hoy la hice en hora y media.

Cuando llegué sabia que tenía perdida toda la mañana para la oficina, a eso sumado el trabajo acumulado el día no pintaba nada bien.  Hace tiempo aprendí que cuando las cosas no pintan bien es cuando mejor debes hacer las cosas, así que hice lo que mejor que se hacer : hablar de comida.  Y como suceden cosas buenas si hablas de cosas bonitas, entre palabras que van y palabras que iban, me recomendaron este restaurante que está en la cuadra 25 de Ignacio Merino en el distrito de Lince y su nombre es «Caprichos criollos».

Chicha morada

Como mi mecánico está a 7 cuadras del lugar, no había desayunado y eran ya las 11:00 am  me di cuenta que esa recomendación era un buen pretexto para hacer un desayunoalmuerzo, lo cual con comida criolla siempre es excelente.

Enrumbé y ¡Oh sorpresa!, resultaba que el restaurante había reemplazado una panadería  donde hacían y vendían cuando era niño un  jamon casero buenazo.  Fue ahí cuando caí en razón el por qué su plato insignia, el tacu tacu relleno con jamón de la casa,  llevaba ese nombre.  Así que sin dudar lo primero que pedí fue justamente eso, y debo decirles que han sido los S/. 16.00 mejor invertidos en mucho tiempo.  Muy buena presentación, excelente sabor y muy buena atención.  La capa de crocante que se forma al poner a la sartén el  tacu tacu estaba precisa, y por dentro era ese frejol arenoso que se derrite en la boca, hecho gloria con el sabor del jamón de la casa.  Una verdadera delicia.  

Un corte al tacu tacu

Para tomar pedí media jarra de chicha que costó S/3.00 ( hasta ahora me arrepiento de no haber pedido la jarra grande) y estuvo rica.  Era dificil prestarle atención a algo con tan buen plato.

Como ya andaba embalado y como tenía que sacrificarme por ud.  (jajajajajajaja), decidí pedirme uno de mis platos favoritos: el cau cau.  Lo que llegó fue uno de los mejores cau cau que he comido en restaurantes  por lo menos en los últimos 2 años a un precio insuperable: S/7.00. 
 

El jamón de la casa

Como decir que estaba riquisimo es redundar, les contaré que  la textura del mondongo con el sabor de la cebolla, el ajo, el palillo y la papa amarilla estaba preciso, derepente para mi gusto debía ser un poquito más jugoso, pero no me quejo.  El mezclarlo con el arroz debe ser uno de esos placeres equivalente a ser seducido con los ojos cerrtados  Y el arroz de primera.

Debo decir, como un fanático del arroz, que normalmente el punto flaco de los restaurantes es el arroz, pero aquí era sobresaliente.

Como un lugar así debe tener todo bueno, pregunté si tenían menú, a lo cual respondieron afirmativamente  y es más, me dijeron que cuesta S/. 7.50 (lo sirven de 1:00 pm a 5:00pm) y que incluye entrada, plato de fondo, bebida abundante y postre; y además me dijeron que atienden de lunes a domingo de 8:00 am a 9:00 pm y que están comenzando con el tema de desayunos. Mejor imposible


El cau cau

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El cau cau

16 Nov

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>almorzando en "Attos"

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El lomo saltado

Hoy había decidido ir a un sitio que había visto a la volada un día que estaba dando vueltas por el teatro Marsano, donde el olor a carne delataba un sitio bueno  y como hoy había quedado para almorzar con mi gran amigo Kike, el cual es uno de mis más activos informantes en lo que respecta a los lugares de comida, tenía que mostrarle este nuevo descubrimiento sí o sí.

El restaurante se llama Attos, y queda en la av. Gonzales Prada en Miraflores.  Su especialidad son las carnes y pollo a la brasa, pero también ofrecen un muy buen menú que consta de entrada, plato de fondo y bebida; siendo el costo del rico menú de S/. 8.00

La naranjada

Es uno de esos sitios a los que hay que ir o bien temprano o tarde, ya que si vas como nosotros golpe de 1:30 pm tienes que ser conciente que vas a tener que esperar que algún sitio se libere.  Se nota que es un sitio concurrido,  por lo preparado que está el personal para afrontar el volúmen de gente que había cuando estuvimos, esas cosas que solamente se aprende con la experiencia en el trato con el público.  Lo otro es que a pesar del ajetreo nunca dejaron de ser amables con nosotros lo cual es un gran punto a favor de ellos.

El menú presenta varias alternativas para escoger, pero cuando llegamos ya habían arrasado con gran parte de los platos, felizmente lo que yo quería aún había : de entrada pedí menestrón criollo, y de plato de fondo churrasco con arroz y ensalada, de bebida, para mi sorpresa, había naranjada, pero la de verdad, hecha de fruta… creo que me he vuelto a enamorar 🙂

El menestrón

No esperamos mucho, y nos llegó un menestrón muy bien servido, muy bien hecho, consistente, sabroso, como debe ser; con trozos de carne suave, fideos que se deshacen en boca al igual que los frejoles y su punto de albahaca mezclado con un poco de leche tan característico de este plato.  En resumén una muy buena entrada.

Estábamos aún terminando con la entrada cuando nos trajeron los platos de fondo, y vaya platos de fondo que eran.  Muy bien servidos, muy bien presentados. Como saben yo pedí bisteck pero Kike había pedido ají de gallina,y cuando lo vi me di cuenta que había encontrado uno de mis nuevos sitios favoritos.  El sabor que tenía cada bocado, aunado a la textura cremosa y  era demasiado.

El ají de gallina

Mi churrasco estaba muy rico, pero omití decirles algo.  Como había quedado prendado del aroma que salía de la cocina  la vez que descubrí  este restaurante, no me aguanté y le pedí a la chica que nos atendía que además del menú me trajera un lomo saltado que parecía que lo preparaban bien.  Y no me equivoqué, no solo lo preparan bien, sino que sirven excelentemente; que buen plato y solo cuesta S/. 13.00.  Con esto definitivamente se convirtió en mi nuevo sitio favorito :9

Qué más les puedo decir? solo recomendárselo Sería una maldad decirles que la carne estaba suave y jugosa, las cebollas crujientes , el tomate rojo cocinado en su punto justo, las papas fritas amarillas y precisas, el culantro fino dándole verde a un plato de contrastes que parecía hecho para la foto.

En fin, cuando terminamos y después de una merecida sobremesa nos fuimos con la alegría de haber encontrado un lugar tan bueno y con la certeza que tenemos que regresar.

El lomo saltado en todo su esplendor

El churrasco  con arroz y ensalada

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15 Nov

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>Almorzando en Tanta

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El lechón al plato con papas alemanas

El Tanta es uno de esos sitios que me traen muchos recuerdos, los primeros no muy gratos, ya que el primer local reemplazó al café Olé de San Isidro donde solía tomar un riquísimo chocolate caliente y me hizo perder uno de mis sitios favoritos, y después esos recuerdos fueron mejorando gracias a sus constantes innovaciones (aún recuerdo su paella chola y sus tacu tacu en salsa de langostinos).
Hoy fui al local que se encuentra en la esquina de Reducto con 28 de Julio,  el cual es muy bonito, armonioso, muy bien diseñado.  La atención es buena, es más, si los mozos no preguntaran tanto si todo está bien sería excelente, pero bueno, es mejor que pregunten a que te ignoren.

La limonada

Como andaba un poco estresado por el día que había tenido le pedí al mozo que me sugiriera que podía pedir, a lo que él respondió sin dudas el  lechón al plato en salsa de naranja con papas alemanas que costaba S/. 45.00.  Como tenía dudas acerca del plato ya que nunca lo había comido, me pedí de entrada un quiche de poro cuyo costo era de S/.12.00, el cual se convirtió después en un quiche de tocino y salchicha de huacho por problemas de stock.  Pero bueno, sucede en las mejores familias,  acepté el cambio porque total estaba ahí para quitarme el estrés de un día complicado.

El quiche llegó y digamos  que la presentación de este no fue muy llamativa y la foto no me dejará mentir, pero el sabor y la textura valen la pena; la masa es muy buena y con la salchicha huachana no hay pierde, uno de esos aperitivos ideales cuando lo que quieres es olvidarte de la oficina.
Para cuando terminamos el diligente mozo retiró los platos y cubiertos usados, lo cuál siempre te da la imagen de una mesa pulcra, algo que hay que resaltar, ya que es muy importante sobretodo cuando uno ha ido por una reunión de negocios.

El quiche de tocino y salchicha de huacho

No pasó mucho tiempo y trajeron el plato de fondo el cual era un imponente lechon asado, de piel dorada y crujiente, carne jugosa y caliente, con las papas alemanas perfectas y la reduccion de naranja aparte para disfrutarla a tu gusto.  Debo decir que aunque el lechón estuvo un poquito pasado de sal en general el plato estuvo delicioso.  Los aplausos para el cocinero.

Como no podía irme sin postre después de un fondo así,  escogí de la carretilla el que más llamó mi atención que resulto ser (Oh sorpresa!) un choco lúcuma elegantemente decorado con una flor de chocolate que costaba S/. 10.00… decir que estaba tan bueno como se veía es redundar, pero para darles el gusto les diré que estuvo muy pero muy rico 🙂

Ya con la barriga llena y el corazón contento  ( y  con los móviles reventando con las llamdas) tuve que irme no sin antes hacer un apunte mental para la próxima vez.

la presentación de la reducción de naranja

La choco lúcuma

Vista interna del postre


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