Buscando que comer en Sao Paulo :)
Hablar de Sao Paulo (o San Pablo, para los amigos argentinos) es hablar del epicentro financiero de Brasil y de Latinoamérica, por su archiconocida BOVESPA, la bolsa de valores más importante de la región. Es hablar de un lugar donde confluyen muchos inmigrantes, y que es notoria la influencia de estos en los usos y costumbres de una ciudad inmensa, famosa por su tráfico, sus distancias (tanto económicas, culturales y sociales) como por su violencia. Pero hablar de Sao Paulo es, sobretodo, hablar de arquitectura, de futbol y de comida.
Hasta hace muy poco ostentaba de ser la capital gastronómica de América ( título que ahora pertenece a Lima con total justicia), pero con título o sin él, no deja de ser una magnífica plaza gurmé. La variedad de comidas y restaurantes, principalmente con influencia italiana, árabe y japonesa, y el casi absoluto fanatismo del brasilero común por el consumo de carne de vacuno y cerdo, convierten a esta ciudad no solo en un destino turístico, sino también en un destino gastronómico muy interesante.
Es fácil encontrar sitios donde comer el virado à paulista o la feijoada, como también encontrar donde comer pastas, kebabs o makis, por dar unos ejemplos. Y es que una ciudad con 30 millones de habitantes, con 52 influencias culinarias distintas; 12 500 restaurantes, 15 000 bares y 3 200 panaderías (todo esto solo en su zona centro), no es poca cosa. Es estar frente a un monstruo de cemento de proporciones épicas.
La oferta hotelera es muy variada, y el hecho de ser un centro de negocios para la región, lo hace contar con muy buenos hoteles ejecutivos. Yo me hospedé en el Transamérica , un lugar que ofrece todas las comodidades necesarias para aquel que viaja por negocios.
Normalmente los hoteles de la ciudad incluyen en su oferta el desayuno buffet, lo cual es una gran ventaja. Los jugos (aquí le dicen zuco al jugo y refrigerante a la gaseosa) de guayaba (goiaba), piña (abaxi) y naranja (laranja) junto a las frutas en trozos, son el toque regional a los clásicos huevos revueltos, embutidos y quesos, que se sirven en la mayoría de desayunos hoteleros a nivel mundial. Lo mejor para mí es el jugo de naranja y la papaya en trozos, especialmente esta última, que tiene un sabor y aroma más pronunciado que las que se comercializan en el Perú (muy parecido a las papayas de la selva central).
Para pasear, Sao Paulo cuenta principalmente con muy buenos museos, lo cuales están abiertos hasta las 5 de la tarde, y unos parques espectaculares. Por cuestiones de agenda solo pude visitar el parque municipal «Mario Pimenta» y el parque de Ibirapuera, que es el segundo más grande de la ciudad. Este parque, que cuenta con 2 lagunas artificiales y mucha fauna, y se fundó en el año de 1954 en conmemoración por el 400 aniversario de la ciudad, siendo un excelente lugar para los que gustan hacer deportes al aire libre, hacer fotos a lindos paisajes, o simplemente disfrutar de una buena caminata. Además que cerca tendrán al famoso museo de Arte contemporáneo, el planetario o el pabellón japones.
Para almorzar, gracias a la recomendación de mi amigo Paulo Henrique, fui a un sitio muy bueno llamado Di piettro que está en la cuadra 4 de la av. Cachoeira, en la zona sur de Sao Paulo. Si bien aquí su fuerte son las pastas, los miercoles, como es costumbre en los restaurantes brasileros, presentan feijoada, el clásico plato brasilero, con una variedad de carnes a la parrilla (o como ellos llama griladas) y fritas, junto a un contundente salad bar, hicieron de esta una experiencia de aquellas. La mezcla del sabor de la panceta con la carne seca ( llamada aquí carne do sol) junto a la textura de los frejoles negros es deliciosa. Y si a eso le suman un buen trozo de bife angosto encebollado ( llamado contra filé grilado) sabrán que han encontrado un pedacito del tan publicitado paraíso carioca.
Debo hacer una mención especial a un descubrimiento totalmente delicioso: el pudín de abacaxi. Si pueden pruébenlo 🙂
Si los almuerzos fueron buenos, las cenas fueron aún mejores, y es que las caminatas con las noches frescas que uno encuentra en esta época del año, favorece primero a la investigación, y segundo a abrir el apetito 🙂
Mi primera noche fui a cenar a un sitio llamado «Arpege Bar» , donde por r$39.60 ( casi US$18.00) , incluido el 10% de servicio, comí una muy buena picanha frita con papas, arroz y ensalada, acompañada por un refrescante jugo de kiwi. Para un peruano recién llegado, con el cansancio propio de casi 4 horas de viaje en avión y 1 hora en carro, fue casi una petit morte. Les dejo las fotos para que ellas hablen por mí.
La segunda noche por conocer un poco más la residencial zona del Jardim Paulista , y como ya el hambre apremiaba, usé una técnica que normalmente uso en Lima para determinar donde comer: miré donde estacionaban los taxis, llegando así al restaurante «Tres Irmaos» en el cruce de la av. 9 de Julho y la av. Estados Unidos. ¿Qué pedí aquí? un contra filé con papas, ensalada y arroz, acompañado por un pao de queijo o pan de queso. ¿cómo quedé? Muy, pero muy contento, ya que este ha sido el primer sitio en Brasil que me sirvieron la carne en termino medio sin tener que pedirla o que el plato diga que era a la «argentina». ¿Cuánto me costó la gracia? la comida, la bebida (una conocida gaseosa oscura) y el 10 % de servicios salió por r$23.80 (como US$16.00). Simplemente muy rico.
Mi tercera y cuarta noche resultaron un deja vú. Como normalmente ocurren en este tipo de viajes cortos, surgen imprevistos laborales que hicieron que tuviera que cenar unas hamburguesas. Pero como estaba aquí, aproveche para probar las conocidas «The Fifties», ganadoras de muchos galardones en Brasil, y que tienen dentro de sus presentaciones una hamburguesa de picanha. Lo importante de esta hamburguesa, es que viene en una presentación de 270 gr. ni más ni menos, y como yo me sacrifico por ustedes, la pedí y, como se imaginarán, fui inmensamente feliz 🙂
El sabor a carne, y no a aditivos, la textura del pan y la suavidad de las salsas, convirtieron a esta en una de las mejores hamburguesas que he probado. Definitiva y totalmente recomendable si eres un Gourmet trucho carnívoro en busca de emociones fuertes. Pero si eres un Gourmet trucho vegano, no te preocupes que también tienen en su carta presentaciones especiales para ti.
Después de mucha comida, largas caminatas y algo de trabajo, terminó mi visita a Sao Paulo. Con la certeza del retorno, espero poder visitar más sitios en mi próxima visita 🙂



















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