05 Mar

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La realidad de la pesca en el Perú

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Estamos en un momento de importantes decisiones, ya que nos toca a nosotros entender y difundir, que este boom gatronómico peruano, el cual nos hace sentir orgullosos y,  que está funcionando como una especie de piedra fundamental donde se está cimentando este nuevo sentir patrio, debe su sabor, excelencia y variedad, principalmente a que contamos con recursos de excelente calidad, los cuales, si no cuidamos simplemente desaparecerán.
Respeten las vedas, y  tengan presente que  respetar no significa solamente no comprar, sino NO CONSUMIR, porque está en nosotros el cuidado de nuestro ecosistema, está en nosotros preservar esta rica herencia que nos han legado. Los invito a apoyar los diferentes colectivos, en Facebook pueden encontrar la campaña «Un mar de recursos», que actualmente buscan defender y crear conciencia en la importancia de preservar nuestro ecosistema.

Este es nuestro mundo, y está en nosotros cuidarlo.

Los dejo con el documental «Madre Mar»

02 Mar

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Almorzando en «Punto de fuego»

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Cebiche Punto de Fuego

Este restaurante, está ubicado en plena av. La Mar, en medio de la efervecencia gastronómica que se ha generado en esta avenida, que pasó de ser la favorita por las mecánicas automotrices a ser la elegida por varios de estos nuevos e innovadores restaurantes que han aparecido en la última década.

Su nombre, «Punto de fuego», hace referencia a la especialidad de la casa, que son los saltados y los flambeados, con el sabor tan característico que tiene la comida preparada con esta ancestral técnica. El local es fácil de ubicar y cuenta con las facilidades de estacionamiento que permite la misma avenida, es decir, si van un día concurrido prepárense a esperar para hacerse de un lugar.

Cebiche en detalle

El blanco uniforme con el que está pintado el local y su alto techo dan una sensación de frescor buena, quizás el problema se encuentra en la entrada que es chica y saturada con respecto al resto del sitio, atosigada de cuadros con recortes presumo para resaltar su fama, aunque por la disposición de estos, y el estado en el que se encuentran, no inviten a verlos con detenimiento. Pero como aquí vinimos a probar la comida y no hacer crítica de decoración, vamos a lo nuestro.

Pedimos de entrada un cebiche punto de fuego que se leía muy prometedor, el cual costaba S/. 34.00 y como se veía por la preparación, la cocina se encuentra en una especie de mezzanine en el segundo piso visible desde cualquier mesa, prometía ser muy bueno. Cuando llegó a nuestra mesa, la mezcla de olores, entre los mariscos salteados y el cebiche fresco, sumado a lo bien presentado del plato, hicieron de este un plato espectacular. No es gratis el título que son especialistas en saltados. Muy buen plato, sabores muy bien definidos y complementados, lo único en contra tal vez sea la proporción entre precio y cantidad, aunque esas cosas ya están en el campo de la oferta y la demanda.

El Tanque

De plato de fondo pedimos el «Tanque», que no es más que un tacu tacu de pallares montado por un huevo frito y flanqueado por plátano maduro frito, acompañando un buen lomo saltado. La presentación es bonita, muy vertical, de vista un plato inolvidable, de sabor es simplemente espectacular. El problema surge otra vez con la proporción precio y cantidad, ya que este es un plato que cuesta S/.52.00, y teniendo en cuenta que la carne no me la trajeron en el término que la pedí ( termino medio) me pareció excesivo. Lo atribuiremos otra vez a las cuestiones de oferta y demanda.

De beber lo acompañamos con la única cerveza que expenden ahí, la cual nos costó más caro que el plato extra de tacu tacu ( el plato costó S/.8.00 versus la cerveza personal que nos costó S/.10.00). Si no fuera porque la atención que tuvo el mozo para con nosotros (a excepción del pedido expreso del término de la carne), la paciencia que tuvo para explicarnos y recomendarnos lo que deberíamos pedir, y lo bien preparados que a fin de cuentas estaban los platos, la experiencia fue favorable, aunque solo sea por muy poco.

El Tanque en detalle
la bebida

 


Ver Restaurante «Punto de Fuego» en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 9[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 7[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 6[/puntaje]
[puntaje]Atención = 7[/puntaje]
[puntaje]Comida = 9[/puntaje]
[puntaje]Precio = 5[/puntaje]

27 Feb

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Almorzando en «María Pastor»

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Leche de Tigre

Este es un restaurante que es conocido -al menos por mí- por el buffet que ofrecen, el cual al estar tan cerca a mi casa era inevitable no ir.  El local está muy bien ubicado en la av. Cuba en el distrito de Jesús María, y es un lugar  muy amplio, con una buena distribución de mesas, que hace fácil el desplazarse por el lugar. De la decoración solo les diré que la practicidad gobierna sobre el buen gusto .

El restaurante es un local de dos pisos con 2 perspectivas distintas, mientras en el segundo piso funciona el antes mencionado buffet,  en el primer piso el restaurante funciona con el sistema de platos a la carta.  Un restaurante 2 e 1.  La concurrencia y la falta de estacionamientos hacían presagiar que la experiencia iba a ser excelente, y como ya conocía el buffet, que a mi gusto es bueno, decidí que era momento de probar los platos a la carta. .   Llegué aquí con mi buen amigo Benjamin, que es un gourmet de recorrido  internacional (4 continentes y 3 vueltas al mundo le da algo de kilometraje), e hicimos lo que siempre se hace cuando llegas a un sitio que no conoces : le preguntas a los empleados que es lo que mejor hacen.

Cebiche de la casa

Ellos nos recomendaron  el cebiche de la casa  y el pescado con pulpa de cangrejo, al que aumentamos una palta rellena y la leche de tigre para hacernos una idea general de los diferentes platos que ahí sirven.  Lo primero en llegar fue la palta rellena, la cual, en lineas generales estaba rica y bien presentada. El relleno, hecho a base de pollo y verduras,tenía un buen sabor, aunque a la palta le faltaba le faltaba madurar. El costo de la palta S/.13.00

Nos sirvieron despues la leche de tigre en copas, que si bien se veía muy bien, al probarla  tenía 2 cosas que la marcaron de manera indeleble: excesivo uso de ajinomoto ( o glutamato monosódico para los que no lo conocen) que saturaba  la percepción en lengua y un sabor dulcete que desentonaba mucho y daba la sensación de un cebiche guardado. Definitivamente no nos gustó, unos mal invertidos S/.8.00.

Cebiche en detalle

Rápidamente nos llegó un bonito plato de cebiche,  vertical, con mucho color, pero que al probarlo nos dió la misma sensación que tuvimos con la leche de tigre, que si bien la textura del pescado estaba buena, el sabor no ayudaba, además que no tenía el frescor característico  del cebiche.  En boca me hizo recordar mucho el sabor que da la leche de soya cuando se la usa en la preparación de comida.  El costo por el cebiche : S/.24.00.

Después nos trajeron el pescado en pulpa de cangrejo, el cual tenía tanto queso parmesano y sal, que hizo que pronto nos sintiéramos saturados y lo dejáramos ahí.  Simplemente una mala preparación hace un mal plato no importando como se vea.

En resúmen, voy a seguir yendo al buffet, porque este restaurante no es lo mío.

Pescado en detalle
pescado en pulpa de cangrejo
La palta rellena
La chicha morada

[puntaje]Ubicación = 9[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 7[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 6[/puntaje]
[puntaje]Atención = 7[/puntaje]
[puntaje]Comida = 5[/puntaje]
[puntaje]Precio = 6[/puntaje]

22 Feb

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almorzando en «Mantra»

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Fish pakoras

La comida hindú, con la variedad de especias que usa  y mezcla, es algo que siempre me ha intrigado.  Y es que platos tan coloridos aunados a tanto sabor,es una mezcla a la que no puedo negarme.  Posiblemente se deba a todo ese halo de misticismo que envuelve a todo lo que viene de la India, fama al que han contribuido tantos libros y películas.

Es por eso que tuve que prepararme (espero que haya sido lo suficiente) para poder escribir este artículo, ya que visitamos ( fijense que ahora somos todo un equipo de gurmés 🙂 ) el restaurante «Mantra», ubicado en la cuadra 17 de la av. Benavides en  Miraflores, y que justamente ofrecen la tan misteriosa y famosa comida hindú.

Como éramos nuevos en el tema, pedimos asesoría de los empleados, quienes gentil y pacientemente nos explicaron uno a uno los platos que ahí sirven, y sus bondades.  Terminamos pidiendo 3 tipos de pan (deliciosos todos) y varios platos para hacernos un panorama general del restaurante.  Lo primero, el local es muy bonito, atractivo, ordenado, desde la entrada con el olor de los inciensos y la decoración uno sabe que está en un lugar diferente.  Punto para la decoración y la atención.

Fish pakoras en detalle

Ellos tienen una carta larga, con los platos en inglés y una pequeña descripción en español, lo cual hace que si uno no tiene conocimiento previo, pueda guiarse casi sin ayuda.  El problema radica en que es tal la cantidad de platos, con su respectiva descripción, que es inevitable pedir ayuda.  Un bonito problema 🙂

De entrada pedimos Fish Pakoras, que son pedazos de pescado empanizados en harina de garbanzos y, posteriormente  fritas, que aquí sirven con una salsa de hierbabuena muy buena como acompañante.  El sabor que le dá la harina de garbanzos  al pescado es simplemente delicioso, pero al mezclarlo con la salsa de hierbabuena lo hace totalmente explosivo.  Una experiencia que vale la pena y cuesta S/. 24.00.  Si quieren investigar un poco más sobre esta técnica, pueden hacerlo aquí.

 Mutton vindaloo

Pedimos 4 fondos,  que los acompañamos con un mix rice(que no es más que su propia versión del  arroz chaufa mixto, a S/24.00 la porción -un poco caro a mi gusto-)  y 3 tipos de pan: el naan ( a base de yogurt y aceite de oliva, hechos al horno), el puri (a base de harina de trigo y agua, frito) y el papad (como obleas  de harina de lenteja).    Les recomiendo que prueben estos panes, que son los que le dan forma a esta experiencia.

Si bien los fondos fueron presentados en simultaneo, por cuestiones de análisis los presentaré por separado.  El primero fue el Mutton vindaloo, que es un cordero trozado y cocinado con vindaloo, que es el curry picante.  La sensación de picor es más cercana al de la pimienta que al del ají, es por eso que les recomiendo que tengan un vaso de agua a la mano si lo piden.  El cordero tiene un sabor fuerte que queda increiblemente bien con el vindaloo, y normalmente es dificil manejar dos sabores fuertes sin que uno opaque al otro, y es algo que aquí han logrado muy bien.  El costo del plato  S/.34.00.

Prawn Mughlai masala en detalle

El Prawn masala, que es langostinos en masala ( que, a su vez, es la mezcla de varias especias, variando la receta según su origen geográfico), se diferencia aquí del  Prawn Mughlai masala ( mughlai se refiere a la influencia mogol en el subcontinente hindú, es también una referencia geográfica), solamente por la presencia del picante.  Así que aclarado el tema continuemos; ambos platos estuvieron muy ricos, aunque el prawn Mughlai masala es un picante con más presencia en lengua que en garganta ( a diferencia del vindaloo), lo cual permite que  el sabor del langostino no se pierda entre tanta especia.  El prawn masala cuesta S/.32.00 y el mughlai S/.38.00.

 mix rice

Cerraremos con el prawn malai korma, que son langostinos en salsa de malai korma (salsa hecha a base de malai o crema de leche, y el korma o curry suave, que se mezcla con nueces y almendras tostadas) el cual a mi gusto fue uno de los mejores por la mezcla de sabores y olore que tiene.  La mezcla de langostinos con crema de leche y curry está en mi top ten de favoritos.  Totalmente recomendable  a S/.34.00.

Al final, terminamos este banquete con una larga sobremesa y con el agradecimiento a los amigos de Mantra por su gentilieza y su paciencia.  De hecho que estaremos de vuelta 🙂

 

Prawn malai korma
 Pan naan
Prawn masala
 pan papad

Ver Restaurante Mantra en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 10[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 6[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 8[/puntaje]
[puntaje]Atención = 9[/puntaje]
[puntaje]Comida = 8[/puntaje]
[puntaje]Precio = 6[/puntaje]

17 Feb

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Almorzando en Yamakawa

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Tacu tacu relleno de mariscos

Es viernes.  Ese día sagrado donde uno puede almorzar sin premuras ni presiones (#okno) lo que le venga en gana.  Los que me leen seguido saben mi debilidad (si no lo saben miren aquí) por un plato que es temido y venerado : el tacu tacu, y para mi la mejor idea que pudieron tener los amigos del restaurante «Yamakawa» fue la de prepararlo relleno de mariscos.  Después de la rueda, la mejor idea de la humanidad.

Como andaba con unos amigos, y teníamos que hacerle todo el preludio a tan buen plato,  pedimos de entrada una media docena de choros a la chalaca, y de beber, no podía ser otra cosa,  una cerveza bien helada.  Si bien a mi parecer lo mejor que tienen aquí en «Yamakawa» es el tacu tacu, los choros a la chalaca es otro plato que deben probar, fresco,  muy rico, y sobretodo potente.  Pidan el rocoto picado y mezclenlo con la salsa de los choritos para que sepan de lo que les hablo.

Definitivamente aquí no van a ganar el concurso al restaurante mejor decorado,  pero la comida que sirven hace que uno obvie por completo cualquier deficiencia que pueda haber.  Cuando vean el plato frente suyo y lo prueben verán de lo que les hablo.

Son las ventajas de esos restaurantes que se vuelven especialistas en algo, no necesitan recurrir a más que su propia sazón.  Y eso es lo que uno le deja el sabor en la comida aquí, la maestría de los años llevado a la perfección, que al final es la única receta para platos inolvidables.

Como ya dije todo lo que pensaba de aquí en una anterior publicación, los dejo con las fotos de esta nueva incursión.  Bon apetit 🙂

Tacu tacu relleno de mariscos
Tacu tacu relleno de mariscos en detalle
El aperitivo
La bebida

Ver Restaurante Yamakawa en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 4[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 6[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 5[/puntaje]
[puntaje]Atención = 7[/puntaje]
[puntaje]Comida = 8[/puntaje]
[puntaje]Precio = 8[/puntaje]

15 Feb

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Almorzando en Wallqa

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Conchas gratinadas en salsa huancaína

Andaba caminando con mi buen amigo Jerónimo por el cruce de 28 de Julio y la Paz, en el distrito de Miraflores, buscando un lugar donde comer -comer bien es una redundancia para nosotros-, cuando pasamos por este buen restaurante que pertenece a la escuela Le Cordon Bleu.  Aquí existe un menú el cual preparan los estudiantes, que teníamos toda la intención de probar, pero que por cuestiones logísticas, resulta que hay que llamar con anticipación y hacer la reserva respectiva para poder disfrutarlo, tuvimos que dejarlo para una próxima visita.

Una concha gratinada en detalle

Como ya estábamos ahí, decidimos probar los platos que se encontraban listados en una muy buena carta: sencilla, concisa, bonita. Y estos platos están preparados por egresados de la misma escuela bajo la supervisión del cheff Pedro Malca, así que  bajo esa premisa tuvimos doble motivo para quedarnos.

De entrada llamó nuestra atención unas conchas gratinadas en salsa huancaína, las cuales al llegar se disfrutaban por el aroma  delicioso que expedían; al probarlas tenían muy buena textura ( algunas estaban un poco recocinadas) y un sabor preciso, directo, muy rico.  La razón por la cual me intrigó tanto este plato, es que quería saber como habían solucionado el problema que surge a raíz de que la huancaína ( una salsa de sabor fuerte) no opaque el sabor de las conchas gratinadas, siendo solucionado con una huancaína muy sutil  con ají limo picado y gajos de limón, que hacían un excelente contrapunto  para realzar el sabor suave pero inolvidable de las conchas de abanico.  Un buen plato.

Pescado emparrillado con conchitas a la plancha

 

detalle del pescado emparrillado

De fondo pedimos dos platos que estuvieron excelentes. Primero hablaré del pescado emparrillado en salsa de seco con conchitas a la plancha sobre choclos y arvejas a la crema de ají amarillo, un plato contundente a la vista, muy colorido. Debo recalcar que fue un excelente plato en toda la extensión de la palabra.  El pescado con un exterior crocante, bañado en la salsa de seco, con un interior suave y en su punto, con unas conchas que tenían esa textura perfecta, de cuando tienen el punto de cocción preciso, con choclos y arvejas que acompañaban muy bien al plato y  la crema de ají que perfumaba y realzaba los sabores, haciendo de este, en definitiva, un plato completo y totalmente recomendable.

Panceta de cerdo macerda en chicha de jora
 El pepián en detalle

El otro fondo no se quedaba atrás, era una panceta de cerdo sin hueso, macerada en chicha de jora sobre pepián de choclo al ají amarillo y salsa criolla.  De vista, al igual que el primer fondo, era insuperable, con una panceta que se cortaba sola sin dejar de tener el exterior crujiente,  y que al cortar daba paso  al aroma tan característico de la chicha jora.  El pepián ni qué decir, en su punto lo suficientemente firme como para soportar los jugos de la panceta, y en boca una sensación sublime.  Otro plato para recomendar y disfrutar.

Como bien saben, todo buen almuerzo debe terminar con postre, y como este no iba a ser la excepción pedimos la recomendada pera al vino en chocolate a la leche y helado de vainilla, la cual si bien tuvo una presentación espectacular, como todo lo que nos sirvieron,  la dureza de la pera le quitó algunos puntos a lo que pudo ser el broche de oro perfecto.

El postre

En líneas generales  tuvimos una excelente atención ( desde la recepción hasta la despedida, pasando por las pacientes explicaciones que nos dieron de cada plato) , una comida muy buena, y un ambiente absolutamente agradable.  Visíten este restaurante porque vale la pena seguir investigando lo que hacen estos egresados de la escuela Le Cordon Bleu bajo la supervisión del cheff Paco Malca.

 

 

 

 

 


Ver Wallqa restaurante en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 9[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 8[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 9[/puntaje]
[puntaje]Atención = 10[/puntaje]
[puntaje]Comida = 8[/puntaje]
[puntaje]Precio = 7[/puntaje]

03 Feb

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Almorzando en «La sazón de Soley»

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Shambar

«En la repetición está el gusto»,  es un refrán muy antiguo que no pretendo contradecir, más aún si se trata de un restaurante donde la pasé tan bien.

Como la última vez que visitamos a la sra. Soley los comensales me recomendaron que debía probar el shambar que ella preparaba, sin dudarlo dos veces me fui el lunes (día que preparan Shambar aquí a S/.9.50 la porción) a ver si tanto elogio era verdad.

De buenas a primeras el Shambar es uno de esos platos que llaman la atención por la cantidad de menestras que lleva, el aroma tan particular que tiene  y el sabor de la carne  que se suaviza por el tiempo de cocción (un aproximado de 5 horas, según lo comentado por la misma sra. Soley).  No es casualidad que se sirva los lunes, ya que al ser un plato venido del campo, donde las labores son físicamente exigentes, estába pensado para dar mucha energía al que lo comiera.

Shambar en detalle

Aquí lo preparan con trigo, frejoles y habas, las cuales se encargan de dar la textura a cada bocado, la hierbabuena recién picada le da un aroma único  y la carne suave al corte pero con mucho sabor hacen del shambar que preparan aquí un plato con mucha personalidad, eso sí, a mi gusto es un plato que debe comerse muy caliente para facilitar la digestión.  Con su punto de rocoto queda insuperable.

Estaba tan contento con el buen plato de Shambar que decidí probar los otros platos que habían ese día.  Un buen escabeche de pescado y un contundente arroz con pato hicieron de broche de oro a tan buen lunes.

Deben probar el escabeche que hacen aquíz por el sabor que tiene.  Normalmente en otros restaurantes el escabeche resulta ser un pescado remojado en vinagre con cebollas recocinadas, pero aquí es una mezcla muy equilibrada con cebollas crujientes y  un pescado fuerte y rico.

El arroz con pato es punto y aparte.  La buena textura del pato, suave al paladar, sazonado en chicha que realza su sabor, el cual acompañado de un arroz de excelente textura y de colores muy vivos, hacen de este un plato redondo. Imperdible.

Al terminar, con la barriga llena y el corazón contento nos despedimos sabiendo que vamos a regresar indefectiblemente.

Les recomiendo que vayan y prueben, y después me comentan como les fue 🙂

 

Escabeche

 

Arroz con pato

 

Arroz con pato en detalle

 


Ver La sazón de Soley en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 8[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 6[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 7[/puntaje]
[puntaje]Atención = 8[/puntaje]
[puntaje]Comida = 9[/puntaje]
[puntaje]Precio = 8[/puntaje]
 

01 Feb

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Almorzando en «Pun Kay»

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Sopa de pollo

Este es uno de esos sitios que siempres quise visitar.  Es más, por restaurantes como este es por los que quise escribir sobre gastronomía.

El Pun Kay es un sitio de culto, o debería serlo, ya que es un lugar consagrado exclusivamente a aprender 2 cosas fundamentales en la gastronomía: la cocina de autor,  y el cocinero como guía sibarita.

En palabras del gran Fausto Li, dueño y cocinero absoluto de este excelente restaurante, si quieren chifa vayan a otro lado.  Aquí se sirve comida de culto.

Y es que al entrar y ver la casi nula decoración de la entrada, que lleva a un salón principal con vista a una cocina brillante, diseñada por el mismo maestro Li, te das cuenta casi de inmediato que aquí solo se rinde culto a la cocina y a los sabores que salen de ella.  Si quieres ambiente, música y decoración ambiental, este no es tu lugar; pero si eres de esos que busca aprender que es un maestro cocinero, quédate y déjate llevar por las recomendaciones que sabiamente te darán.

Arroz chaufa

Comenzamos este viaje siendo advertidos que las cosas aquí funcionaban distinto.  Que este restaurante era una dictadura, en la que Fausto Li te decía que debías comer, como y cuanto, lo cual mehizo recordar mucho a los entrenamientos de karate, en las que decían que la mejor virtud de un alumno es el silencio.

Mis acompañantes esta vez fueron unos amigos que gustan del buen comer, y que aceptaron hacer esta visita por las tantas recomendaciones que nos habían hecho (aunque también debo decir que hubieron algunos que buscaron desalentarnos por el «maltrato» que les dió el maestro 🙂 ).

Llegamos y fuimos recibidos directamente por el buen Fausto Li quien nos instaló en una mesa con vista directa a la cocina (todas las mesas tienen vista a la cocina pero esta era espectacular) y lo primero que nos preguntó fue que queríamos comer.

Langostinos

Solicitamos el tan recomendado pato pekines, pero no había, así que dejamos que el maestro no s recomendara (es algo que deben hacer no solo por respeto, sino porque él realmente sabe) y nos dijo que debíamos comenzar con unos langostinos, para continuar con cerdo y terminar con un plato de pejesapo al vapor.  Como yo soy de los que inicia siempre con sopa ( en contra de la tradición china que manda tomar la sopa al final) pedí un plato para abrir los fuegos, y debo decir que estaba buenísima, altamente recomendable.

Una vez pactado el menú, esperamos mientras éramos testigos en primera fila de como la magia fluía en aquella cocina. Lo primero en llegar fue un arroz chaufa, el cual no tenía una pizca de sillao, pero que al  probarlo sorprendía el excelente sabor y textura que tenía.

Al poco rato llegó el plato de langostinos ell cual estaba espectacular.  La mezcla de sabores era precisa para realzar ese sabor  tan caracterísco del langostino, una verdadera genialidad.

Langostinos en detalle

Andábamos todavía remecidos con la excelencia de los langostinos, cuando llegó a nosotros el cerdo de manos del mismo maestro, y la razón era muy sencilla: el mismo quería explicarnos que este no era un plato hecho con salsa tamarindo sino más bien con salsa ken tu, que hace realzar el sabor del cerdo en vez de opacarlo.

Y es aquí donde radica la importancia de ser humilde y dejarse llevar por las enseñanzas del que sabe. Fausto Li es una persona de trato típicamente oriental, trato directo y filudo, pero impregna en cada palabra sobre la comida que sirve la sabiduría que le han dado los 19 años al mando de este restaurante.  Nadie mejor que el para saber que se debe servir, ya que el mismo compra los ingredientes y prepara los platos, lógica de la más  pura.

Volviendo a nuestro tema, el cerdo fue otro poema a la buena comida.  En su punto exacto de cocción, los sabores explotaban uno a uno en la boca, y mezclándolo con el sabor del arroz era espectacular.

Al igual que nos pasó con los langostinos, apenas terminábamos el cerdo nos llegó  el plato de fondo: un par de pejesapos al vapor que se veían increíbles.  El color sumado al aroma que tenían son indescriptibles,  y al probarlo fue la petit mort gastronómica en su máxima expresión.

Textura perfecta, sabor indescriptible, color preciso y aroma perfecto, ¿qué más se podía pedir?.  Bueno como bien saben los que me siguen, yo no puedo terminar un  almuerzo perfecto como este sin un postre.  Y así fue que nos trajeron los naranjitas chinas con chirimoya que fueron el fin de fiesta perfecto para un almuerzo apoteósico.

Al irnos el maestro nos sugirió que si queríamos probar su tan famoso pato pekines, era mejor ir un domingo a las 12:30 porque es su plato más pedido y es dificil que encontremos algo despues de esa hora.  Agendado 🙂

Cerdo en salsa Ken tu
El bocado de cerdo
Pejesapo al vapor
EL postre
La naranjita en detalle

 


Ver Pun kay en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 9[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 6[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 7[/puntaje]
[puntaje]Atención = 7[/puntaje]
[puntaje]Comida = 9[/puntaje]
[puntaje]Precio = 6[/puntaje]

30 Ene

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Almorzando en «Aremi»

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Después de unas forzadas «vacaciones», las cuales me ví obligado a tomar porque me había propuesto como objetivo  de año nuevo rediseñar el blog (convirtiéndose con el tiempo en objetivo de año nuevo Chino),  y de ciertos cambios logísticos que les iré contando en próximas publicaciones, decidí ir a pasear por Magdalena por recomendación de mi hermana, quien me comentó sobre varios lugares que debía visitar.  Uno de ellos era un simpático restaurante que se encontraba en pleno jr. Tacna.

Como he explicado antes los makis y rolls no son algo que llamen mucho mi atención, porque las sopas, saltados y fideos de la comida japonesa me parecen mucho más contundentes.  Así  que fui con el ánimo de tomar un buen soba (o sopa con fideos japonesa) y ver que más podían ofrecerme.

El lugar es pequeño, pero se las han ingeniado para aprvechar el espacio sin hacerte sentir atrapado.  Además todo el mobiliario es impecable, lo que transmite una sensación de pulcritud única, y todos son amables y sonrientes pero sin llegar a la adulación, algo que en lo personal me parece excelente.

Pedí como primer plato soba, que es la forma genérica con la que se refieren en Japón a los fideos a base de alforfón (a diferencia del  Udon que estan hechos a base de trigo) y que se pueden servir como sopa  o solamente como fideos sancochados (Yakisoba).  Si hacemos analogías el soba es a Japón lo que el caldo de gallina es a Perú.

Hechas las traducciones del caso,  por S/. 13.00 me trajeron una muy bien presentada sopa, con un caldo muy rico y caliente que llevaba la mezcla de varios sabores (del dashi o caldo de pescado con alga kombu, del gari o kion encurtido, de la gallina,  del cerdo, etc.) y que era justo lo que tenía en mente.

Como segundo plato dejé que me aconsejaran, y pedí el katsudon, que por S/18.00 resulta ser una milanesa de cerdo que descansa sobre una cama de arroz con  guiso salteado a base de cebolla encima.  Debo decir que normalmente no es un plato que me sorprenda, pero este fue excelente.  La milanesa de cerdo en su punto, mezclado con el guiso que le daba el punto exacto de humedad y el arroz caliente y preciso como acompañante, hicieron de este uno de mis mejores almuerzos.  Muy bien atendido y muy bien comido, no podía pedir más.

Aunque como bien saben, para mi un almuerzo no termina si no hay un buen postre, les pregunté si podían ofrecerme alguno.  Y aquí viene lo excelente de este sitio, ya que al costado venden postres, y resulta que pertenece a la misma familia, así que ni corto ni perezozo, hice la escala estratégica y encontré allí uno de mis postres favoritos: yukamochi a S/. 2.50.  Cerrado, era mi día perfecto.

Al final solo me quedó al irme dar una mirada nostálgica, he irme sabiendo que es un hecho mi retorno a seguir investigando sus propuestas 🙂


Ver Aremi en un mapa más grande

[puntaje]Ubicación = 7[/puntaje]
[puntaje]Estacionamiento = 6[/puntaje]
[puntaje]Ambiente = 8[/puntaje]
[puntaje]Atención = 9[/puntaje]
[puntaje]Comida = 8[/puntaje]
[puntaje]Precio = 8[/puntaje]