>Comiendo en "La cucharita"

by · noviembre 10, 2011

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Costilla de cerdo

Esta es la publicación que nunca pudo hacerse por culpa del resfrío. Pero como lo prometido es deuda aquí está. Quedamos con unos amigos en salir a conversar y discutir de temas importantes para el desarrollo de la humanidad y de la política mundial, en otras palabras ibamos a comer y tomar unos tragos desconectándonos un poco del mundo.Uno de mis amigos, nos recomendó ir a «La cucharita» porque según él sus platos eran «la puerta al cielo» (y eso que él es ateo).

Gazpacho andaluz de cortesía

Enrumbamos hacia el dichoso restaurante el cual queda en la av. La Mar, famosa hoy en día por los buenos restaurantes que hoy la pueblan.De primera impresión es un local lindo, no muy amplio, pero lindo (si eres como yo, de aquellos que con suma facilidad sienten invadido su espacio vital, el local puede llegar a ser por momentos opresivo, como por ejemplo un sábado por la noche). Nos sentamos en la barra lo cual para mi es toda una experiencia, ya que puedes ser testigo del alma del restaurante, el manejo, la preparación, el temple de los empleados, etc. y debo decir que la atención aquí es muy buena, porque a pesar de lo ajetreada que estaba la noche, los empleados siempre tenían una palabra cortés o informativa según se los requería.Otro punto a favor es el cocinero en jefe ( como me cuesta decir chef), quien siempre preocupado en la opinión de los comensales no dudaba en acercarse a cada uno preguntando si todo estuvo bien o si algo no gustó, y vaya que todo estuvo bien!! . Como ya veníamos de otro lugar, el cual comentaré en otro momento, y para continuar la viada pedimos una botella de vino blanco (porque una amiga presente prefería vino blanco a vino tinto) y nuestro anfritión de esa noche ( por ser él quien había recomendado el restaurante) hizo los honores pidiendo los platillos a degustar.

El montadito de Foie gras

La idea era conversar y degustar , así que pedimos tapas de diferente índole (las «tapas» es la españolísima forma de referirse a los platos para piqueo) siendo él nuestro anfitrión, guía y maestro en esta oportunidad.  Debo decir que su recomendación fue de lo mejor.
Este es un restaurante de comida española en líneas generales, y como en todo restaurante español que se respete teníamos que pedir el jamón ibérico ( pedimos el «Pata negra» S/40.00 la generosa porción), el cual de por sí  no necesita ninguna presentación o análisis, ya que si hay algo que no puedes negar que los españoles son buenos es simplemente en la preparación de jamón.

Para animar la conversación iniciamos la ronda con unas croquetas de jamón que eran presentadas en tríada y costaban S/18.00 , las cuales estaban suaves, a punto,  y en paladar te dejaba ese sabor característico de la nuez moscada, una delicia. La presentación impecable ( como la de todos los platos que sirvieron debo decir).

Croquetas de jamón

Continuamos conversando y riéndonos de cada ocurrencia y recuerdo, cuando llegó el montadito de Foie gras el cual a mi parecer fue lo mejor de la noche. Literalmente se derretía en la boca y la mezcla de sabores hacía que delirara, solo faltaba pararse y aplaudir de pie. Esta sutil entrada al cielo cuesta S./15.00. Y no es broma cuando me refiero a este plato de esta manera, deben probarlo ya que es demasiado bueno 🙂
El siguiente plato fue un guiso de carrilleras, que a mi parecer fue lo más bajito de la noche, y no porque fuera malo, es más era muy bueno, solo que comparado con el resto como que fue opacado. El sabor marcado a vino, la suavidad de la carne , el sabor de esta, es muy probable que si lo hubiésemos pedido solo, otra cosa estaría escribiendo pero bueno, así es la vida. Costo S/. 18.00.

Terminamos la ronda con una costillita de cerdo la cual estaba muy rica, crocante por fuera, suave por dentro, es impresionante lo bien hecho que estaba porque podías cortar la carne solo con el tenedor, existe una única palabra que define eso : espectacular.  El precio de esta ricura S/. 18.00

 Como ya era avanzada la noche y el resfrío hacía estragos en mi organismo, decidimos que era hora de dar por concluida la velada y continuarla otro día,. Con amigos así y con tan buena comida imposible no repetirlo.

Guiso de carrilleras

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