>almorzando en "Attos"

by · diciembre 10, 2011

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El tallarín saltado

Los que habitualmente me siguen sabrán que Attos es uno de mis restaurantes favoritos por el lomo saltado que ahí preparan.  Para los que no sabían, ahora lo saben 🙂

Andaba desde hace días con un antojo de tallarines saltados, y no tuve mejor idea que irme para allá a ver si los preparaban; encontrándome con la mala noticia que no los preparaban.  Pero como Cecilia, la dueña del local, se ha hecho amiga mía me dijo que como tenía tallarines por el menú del día, con gusto podía hacer realidad mi antojo de tallarines saltados, y vaya que lo hizo.

La carne del tallarín saltado

Tuve que esperar un poco eso sí, porque como comenté en la publicación anterior, este restaurante es un sitio muy concurrido y con una clientela muy fiel. Primero tuve que esperar a que se desocupara una mesa, y después por mi pedido,  pero todo lo bueno se hace esperar y esto no era una escepción a la regla.

Cuando llegó el tan esperado tallarín saltado, lo primero que me impresionó fue su tamaño, ya que venía servido en el mismo plato en el que sirven el lomo saltado, que aunado al olor  estaba excelente.  Tal vez le faltaba ser un poquito más húmedo, pero de sabor estaba perfecto, con fideos en su punto y la cebolla crujiente junto a un tomate en su punto, y no les cuento sobre los trozos de carne que son lo mejor, ya que el sabor a  humo que tienen los hacen riquísimos. Fueron unos S/.15.00 muy bien invertidos.

Los fideos del tallarín saltado

Los tallarines estuvieron tan ricos que tenía la obligación moral de pedir un postre y como había visto que tenían leche asada pedí sin dudar.  No ha sido la mejor leche asada que he comido, pero los S/.2.00 estaban más que pagados.

Pero no podía irme sin un borche de oro, así que siguiendo las indicaciones de Cecilia, pedí los alfajores, que según me cuenta los prepara su tía.  Y vaya que la tía sabe preparar alfajores, yo estaba acostumbrado a esos alfajores que se derriten en la boca y que para mí eran los más ricos, pero estos eran un poco más duros,  la consistencia de una galleta danesa de mantequilla para ser exactos, que mezclado con el manjarblanco eran una cosa de película; y costaban solamente S/.1.50 el par.  Mejor imposible.

Es así que al terminar y conversar para seguir sabiendo un poco más del restaurante, les recomendé que deberían incluir de todas maneras el tallarín saltado en la carta porque estaba muy bueno para ser debut y despedida, y que debían hacerle una estatua a la tía que hacía los alfajores 🙂

La leche asada

Los alfajores

El alfajor en detalle

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